Gonzalo Castillo de Penco Candidato a Penco Presidente

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Diario Digital Dominicano, por Alejandro Solano, 16 de junio 2020, Santo Domingo DN.-Tan pronto como el Presidente Danilo Medina dijo que Gonzalo Castillo es un penco candidato, los políticos contrarios y contrariados comenzaron a desarrollar una inútil campaña en contra del aspirante presidencial oficialista endilgándole maliciosamente una supuesta falta de habilidad comunicativa.

Políticos de vieja data, comunicadores sociales desubicados y hasta algunos intelectuales mostraron sus emociones negativas fuera de control y se exhibieron como desconocedores de la lengua que se habla en los sectores populares y campesinos de la sociedad. Esos sectores de la población saben más que nadie lo que significa la palabra penco entre ellos y entienden perfectamente su uso.

Esa andanada de ataques desaforados hizo más visible a Gonzalo Castillo y lo situó en el imaginario de los votantes como un aspirante presidencial grande a quien se debe tomar en cuenta. Fue una campaña negativa que funcionó como la escopeta a la cual se le salió el tiro por la culata, pues con ella los adversarios ayudaron a sentar las bases para montar una campaña política que puede conducir al Penco a la cúspide del poder en el certamen cívico del 5 de julio.

En su afán por desmeritar al candidato, los detractores perdieron de vista que la mayoría de los electores votarán por él por otras razones que nada tienen que ver con que rebusque o no palabras finas en el diccionario. Muchos de esos electores tienen la certeza de que don Antonio Guzmán fue mejor Presidente que el doctor Salvador Jorge Blanco, a pesar de que el primero hablaba como los obreros y campesinos y el segundo se expresaba como los académicos.

De igual manera, los ciudadanos que van a votar saben que el Presidente Danilo Medina ha realizado mejores ejecutorias de gobierno y en menos tiempo que el doctor Leonel Fernández, a pesar de que este tiene un habla exquisita, y en cambio el gobernante actual tiene una manera de comunicarse más cercana a la del pueblo llano.

Ese pueblo sabe que para ser buen presidente no es necesario hablar como los literatos, lingüistas y académicos. Al fin y al cabo, lo importante es que los ciudadanos se sientan satisfechos con las ejecutorias plausibles de su Presidente y que además entiendan lo que el primer mandatario dice.

En las elecciones del próximo 5 de julio los electores votarán por el aspirante que les inspire plena confianza en que ejercerá el poder tomando en cuenta las

necesidades, aspiraciones e intereses legítimos de la gente. Esa confianza se la ha ganado Gonzalo Castillo con su buena voluntad, trabajo y espíritu de servicio.

Quienes se han pasado todo el tiempo denigrando a ese candidato pretenden hacerle creer a la población dominicana que él no sabe hablar porque no tiene un lenguaje florido. Han llegado al colmo de endilgarle calificativos irrespetuosos y ofensivos, con tan mala suerte que él no les hace el favor de responderles, lo cual es interpretado por esa población como una aplicación correcta del refrán que reza: a palabras necias, oídos sordos.

Los electores saben que la diatriba y la descalificación tienen una razón de ser que cada día se ve más clara. Durante siete años el candidato presidencial del PLD, del PRD y de otras fuerzas políticas se desempeñó como ministro de Obras Públicas y Comunicaciones. Durante todo ese tiempo él tuvo la misma manera de hablar, y siempre fue bien valorado por su dedicación al desempeño de sus funciones.

Los votantes se inclinan en favor de uno u otro candidato tomando en cuenta lo que cada uno ha hecho y la calidad de su experiencia de Estado. Está grabado en la conciencia nacional que no solo fue un excelente ministro de Obras Públicas y Comunicaciones, sino que, sin ser ingeniero civil, tuvo la inteligencia, la gallardía y la responsabilidad de desarrollar una gestión histórica, ejemplar y memorable.

La pregunta que se hacen los electores es por qué durante esos siete años nadie dijo que Gonzalo Castillo no sabe hablar. La respuesta a esa pregunta es muy sencilla: la descalificación se debe a que él puede ganar en primera vuelta las elecciones del 5 de julio y ellos pueden perderlas.

Una de las razones por las cuales el Penco es el candidato favorito de una mayoría creciente es su apego al lema de que es mejor trabajar mucho y hablar poco y no al revés. Mientras otros se han pasado el tiempo criticando, calumniando y haciendo promesas falsas, él ha estado trabajando por el país, apoyando a la gente, practicando la solidaridad.

Los contrarios se entretienen repitiendo que los otros se van y que el cambio va, pintándoles pajaritos en el aire a los votantes, diciendo mentiras y levantando calumnias. Se burlan de la población regalándole medicamentos vencidos o diciendo que donaron un hospital y lo que se vio fue una carpa que se inundó con el primer aguacero. Pretenden hacer creer que la carpa tiene doscientas camas a sabiendas de que nada más son veinte. Duraron casi meses diciendo que tenían 40,000 pruebas para la Covid-19 cuando en realidad eran 4 mil.

El pueblo tiene inteligencia y ha visto de qué pata cojea la oposición. Ya se sabe que no quiere gastar su dinero para no quedarse sin dinero y sin el poder. Como saben que están bajando, no quieren gastar ni siquiera las sumas millonarias que les da el Gobierno para que hagan campaña. Además, como saben que van a perder, los más altos dirigentes de esa organización están en la nómina del Ayuntamiento del Distrito Nacional, dizque por si acaso.

Mientras tanto, Gonzalo Castillo se ha enfrentado como un gladiador al coronavirus y ha puesto su dinero, su empresa y él mismo al servicio de la gente. En este tiempo de crisis se ha convertido en el hombre que resuelve y eso no lo pueden opacar sus rivales, pues el pueblo no es ciego y sabe que en este tiempo de epidemia el Penco enfrenta no solo la enfermedad y el hambre, sino también la falta de agua, de gas de cocinar y hasta de techo.

En cuanto a las habilidades comunicativas, los dominicanos hemos visto a un Gonzalo Castillo muy diferente del que han querido pintarnos con el propósito de engañarnos. Este candidato ha demostrado, tanto en la entrevista con Alofoke como en su exposición ante la Cámara Americana de Comercio y en otras comparecencias, que nadie se lo puede comer con yuca y que tiene menudo para devolverle a cualquiera.

Lo que más le duele a la oposición es que, con inteligencia, tesón y amor a su pueblo, Gonzalo ha calado en el corazón de ese pueblo que le agradece y que está decidido a votar por él en las elecciones del 5 de julio. En esa fecha la nación dominicana vivirá la experiencia inolvidable y gratificante de ver que uno de los hijos de la patria dejará de ser un penco candidato y se transformará en un Penco Presidente.

El autor es abogado, escritor y profesor universitario