Diario Digital Dominicano, por el Dr. Leonardo Andújar Zaiter, Santo Domingo DN, República Dominicana.-Todos los días hay tentaciones que amenazan nuestras vidas.
Tentaciones de diferentes índoles que juegan a debilitar el sano discernimiento del bien.
La naturaleza conductual del hombre, es mantenerse en estado correcto, acorde a lo decidido con respecto a lo espiritual y principios adoptados a lo largo de la vida.
Las tentaciones en vez de despertar ser rechazadas, muchas veces, permanecemos aliados a sus malas influencias con pésimos resultados.
En lugar de tomar actitud de fortaleza, parecería más fácil, entretenernos y sumarnos al seguro fracaso a esperar.
Mejorar la fortaleza con que hemos sido formados, hará triunfar al convencimiento de no quebrarse ante las inseguridades e incertidumbres en momentos de amenazas.
El hombre formado firmemente, conservará la voluntad dispuesta a rechazar cuantas tentaciones impidan continuar en obediencia y respeto a sí mismo.
Debemos buscar diariamente como crecer en valores, incluyendo obviamente, la esfera espiritual.
Continuar abrazados al bien, necesitamos herramientas combinadas que respondan al llamado de Dios de seguir camino recto.
Estar confiados en valores para sustentar la vida, no habrá porque mostrarnos débiles frente a cualquier tipo de situaciones apremiantes.
La respuesta correcta requerida, es salir del hombre que sienta fallar a la Palabra de Dios, la cual, reitera cómo debemos reaccionar a los distintos aconteceres presentados.
Resistirnos a no caer en tentaciones, estaremos actuando contrario a lo deseado por el maligno.
El maligno despierta amenaza, oscuridad, peligro, vulnerabilidad, soborno.
Las tentaciones son neutralizadas, cuando sabemos manejarnos de adentro hacia afuera.
Llevar vida centrada en Dios y plasmada en la afirmación de la Palabra, así nunca albergamos temores a ser vencidos por el mal.