Por el Dr. Leonardo Andujar Zaiter.-Quédate tranquilo, no temas a la tormenta.
De seguro, jamás se quebrarán las rodillas.
Oportuno para construir nuevas expectativas, las cuales, nunca pensabas que podías concebir.
En medio de la tormenta, vendrán fortalezas e ideas que harán ver la claridad y disfrutar de la estabilidad.
El sosiego llegará y facilitará la levadura que dará oportunidad de crecer nueva vez.
En dicha ocasión, vivirás sobre roca firme y prepararás la estabilidad necesaria.
Cuando sepas de la experiencia, dirás adiós a otras tormentas que intentarán tocar, la seguridad conseguida.
La vida deberá pasar por etapas a consolidar y evitar posibilidades de ser interrumpida, debido a descontroles y desesperaciones humanas.
La tormenta que pudieras estar atravesando en el actual momento, solo sirve para permitirte encontrarse a sí mismo y saber de tantas potencialidades dormidas interiormente.
Por eso, no te enojes contigo y tampoco pienses, la vida busca derrumbarse.
Cuando calme el temporal padecido, el rocío de la mañana, volverá a cubrir ese hermoso amanecer.
Ahora, todo será colocado en orden divino y sabrás cómo cuidarte de aproximarse otro mal tiempo.
En medio del temporal, destruirás las amenazas y surgirá la paz.
Defiéndete de las amenazas con fe y gallardía, pero no olvides, abonar de humildad y sencillez, el terreno que irás a esparcir la levadura.
Las preocupaciones no atormentan el sueño ni producirán pesadillas, donde necios y necedades, pretendieran variar la dirección que urge tomar la vida por difíciles sean los obstáculos a deshacer.
¿Las tormentas llegan amenazar tu vida?