Diario Digital Dominicano, por el Dr. Leonardo Andújar Zaiter, Santo Domingo DN, República Dominicana.-Procuremos cicatrizar las heridas emocionales que destilan inmensos resentimientos e impiden continuar la vida en completa armonía.
Hay quienes a pesar de transcurrido el tiempo, aún parecerían estar detenidos en la manera de actuar frente a situaciones pasadas.
No importa si ha acontecido una década, todo señala vivir en el ayer.
Es difícil para quienes nunca trabajan en su interior, pretender caminar hacia el proceso de sanación.
Son personas que llegan a perder el brillo y el frescor de los días.
No han podido encontrarse a sí mismos y empezar a inyectar vitalidad al nuevo amanecer.
La sanación demanda incorporar un proyecto de amor que revierta el dolor, odio, resentimiento, ira, venganza, por manifestaciones de perdón, paz, comprensión, alegría y entendimiento.
Quienes mantienen heridas emocionales abiertas, difícilmente conozcan de la renovación a lo interno y externo de sí.
Sus pensamientos y comportamientos serán incapaces de cooperar con el proyecto de amor que las personas deben desarrollar normalmente.
Por lo que reducen la calidad de vida al andar desorientados sobre el valor del equilibrio psicológico, emocional, biológico y espiritual.
Pasan a convertirse en enfermos, pues, no toman control necesario, primero, de saber ponderarse y luego, de sostener sana convivencia con las personas que conviven o sostienen relaciones.
Se necesita vivir en confraternidad como parte del plan integral que revitaliza generosamente los grandes sueños a concebir.
Jamás conocerán sueños, quienes anidan en el interior tantas cargas negativas que entorpezcan poder apreciar y darse en libertad, la cual, es conseguida, solo aprendiendo a vivir.
Quienes no sanan, arrastrarán el pasado convertido siempre en presente.
La intensidad del mal, llevará a claudicar por el peso ocasionado de los conflictos que no repararán en el resto de la vida.