Diario Digital Dominicano, por el Dr. Leonardo Andujar Zaiter, 7 de agosto 2023, Santo Domingo DN.-La felicidad es el estado de plenitud que todos merecemos.
No requiere tantas exigencias, solo disponernos a ser felices.
La felicidad no procura nada del mundo exterior para manifestarse.
Si condicionamos la felicidad según las pretensiones del medio, de seguro, nunca será alcanzada, en vista a los deseos desenfrenados.
Quien tiene una casa, deseará otra.
Quien posee un avión, luego buscará otra serie.
Quien acumula dinero, ambiciona ostentar el banco.
Las pretensiones y necesidades en los hombres, resultan verdaderamente insaciables.
Ir tras las pretensiones y necesidades en algún momento contribuirán a sembrar infelicidad.
Las metas creadas e impuestas por los hombres son extendidas en la medida, cuanto más acumulamos, más anhelamos.
Conquistar lo externo, dará satisfacción, pero no felicidad.
Conviene aprender a diferenciar, satisfacción y felicidad.
La felicidad revela satisfacción, aunque la satisfacción no necesariamente, desborda de felicidad.
La felicidad es conseguida, cuando entramos en intimidad consigo y vamos a la profundidad del interior e identificamos quién soy yo.
Tú eres responsable de descubrir y alimentar la felicidad.
Los resultados no son comparables con los de tus allegados.
Hay familias millonarias que no pueden disfrutar de paz, armonía y control, por estar en permanentes litigios.
Son personas infelices, independientemente de sus bienes materiales, renombres y sumas cuantiosas en monedas extranjeras.
La felicidad jamás ha abrazado a los integrantes familiares, en cambio, la satisfacción sí.
Lo que pasa, han confundidos los valores a ponderar y al final, cada miembro terminará, disperso y hundido en la peor pobreza que hombre alguno resista y contrasta con la felicidad.
La felicidad empieza a forjarse, donde existe sanación y perdón.
Luego admitir, hay un Dios vivo en el interior que guiará por buen camino, a partir de la inmensidad conocida.