Por Rafael Céspedes Morillo.-A partir de mis humildes conocimientos y larga experiencia como estratega y asesor político, he acumulado vivencias extraordinarias, así como valiosas, aunque no necesariamente menos costosas.
Vale recordar para este caso que cuando transito por la ciudad capital observo una profusa promoción usándose vallas, entre otros elementos visuales, sin dejar de mencionar; también las autopistas y carreteras de los distintos lugares del país; y se hace imposible para mi no reír al tiempo de pasarme la mano por la cabeza acompañada del lamento: ¡ay Dios mío! cuántas barbaridades por las ‘’cosas’’ que se leen en esas promociones de carácter políticas.
Quiero hacer un pequeño aporte al manejo de la promoción, publicidad y comunicación política, y es por ello que he decidido escribir estos artículos, donde vacío en términos generales partes de mi opinión sobre estas ‘’cosas’’ usadas como “eslogan” en el país de la abundancia de carencia creativa.
Veamos algunos detalles que sirven de bases para lo que señalaré. Cuando asumo un trabajo como director o asesor de campaña, muchas cosas debo hacer antes de escribir la primera palabra que definirán los ejes estratégicos y comunicacionales de la misma.
Tengo que señalar que son más de veinte áreas en la que debo enfocarme para llegar días después del análisis previo, a las conclusiones de lo que serán mis recomendaciones de algunas de ellas.
Quiero decir: sobre el uso de la gramática y sus normativas que debemos tener bien presente la lingüística para construir. Y citó ejemplo: ¿cómo lo voy a decir?
Además de la gramática, me valgo o auxilio de las sugerencias que hace la semiótica para poder saber cómo lo leerán lo que entiendo serán o son mi -blanco- público.
¿Quién lo recibirá? Aquí entran algunos paradigmas
y presupuestos de la psicología y la sociología para definir las expresiones que sean las más aceptadas e idealmente las esperadas.
¿Quién será el emisor? Entonces uso el sentido común, la lógica, la historia y las condiciones de ese emisor, como capacidad, oratoria, manejo del escenario, entre otros aspectos.
Con estos elementos como métrica básica, porque son muchos más, iniciamos.
Pues, no debemos olvidar, que en algún momento usaremos, letras, palabras, rimas, abreviaturas, conceptos, juicios, y el saber que dependemos casi siempre del uso correcto y adecuado del lexema, morfema y que la filología; es la que aconseja que lo dicho y hecho es lo correcto. Por ende lo beneficioso para lograr la meta y el objetivo.
Como vemos, creo que construir un “eslogan” es algo más complicado que acuñar una expresión, una frase, o como digo en el título, una sopa de letras convertida por el uso, en un “eslogan” político, sin reunir las mínimas formas, ni reglas para que sea un “eslogan”. Muchas de esas ‘’cosas’’ usadas como “eslogan” no pasan de ser frases, expresiones que hacen sentir bien al candidato o a un poeta perdido entre los vericuetos de la campaña política.
Creo que por lo menos, mas de veinte áreas entran en el juego del complicado mundo de una campaña política, porque a veces sin proponérnoslo, sin saberlo, incluso; usamos los recursos de estas áreas, pero sin la mas mínima consciencia de ello, de modo que hasta en algún caso pudiera salir bien, pero no deja de ser peligroso arriesgarse de ese modo, un “eslogan” es mucho más que decir, rimar, acomodar e identificar cualquier otros elementos que no sean los científicos, lo profesional y calificado.
Porque un “eslogan” debe reunir mucho más que eso, dado que trabajo bajo la premisa de que un “eslogan” debe ser una promesa, una garantía, una definición en sí mismo, una respuesta a la aspiración del colectivo, y la rima hace fácil recordarlo, pero la rima no tiene porque ser gramática.
En fin, el “eslogan” debe ser la principal bandera a mostrar de la campaña.
Sin perder de vista que debe ser verdad, ser precisa y con fuerza propia.
En la segunda parte vamos a mostrar lo aquí escrito, algunas de esas sopas de letras que están siendo usadas como “eslogan” de campaña en nuestra República, cómo: “El de la Capital”. “Estamos Listos”, entre muchos más…
Sobre el autor Rafael Céspedes Morillo.
Estudio Filosofía. Es mercadólogo, publicista y consultor político.
Fue jefe de campaña de Hugo Chávez. Director de Imagen de Jacobo Majluta y asesor del Dr. Peña Gómez.
Octubre del 2023