Por el Dr. Leonardo Andujar Zaiter, Santo Domingo DN.-El verdadero cambio de vida, es conseguido a través del crecimiento espiritual.
Es la manera efectiva de impulsarnos y seguir adelante.
Muchas veces confundimos que al tener crecimiento económico y social, aseguramos la estabilidad de la vida.
El crecimiento económico y social, traen tantos momentos difíciles, incluyendo, separaciones entre seres queridos, ausencia de salud, pretensiones desenfrenadas, etc.
Son duros momentos que cualquiera no desearía experimentar.
En cambio, el crecimiento espiritual, crea un soporte sólido hacia el interior del hombre que servirá de firmeza para emprender durante toda la vida sin albergar temores a desfallecer.
El crecimiento espiritual proyecta la vida terrenal a sentir a Dios, mediante un llamado que fortalezca sin la menor duda.
Colocar la vida en plano trascendental, no habrá motivos para desmayar ante los aconteceres habituales del día a día.
El contenido a presentarse, será fructífero y mantendrá en constante gozo.
El crecimiento espiritual prepara la mente del hombre y enseña a pensar como real misionero de Dios a servir en la comunidad cristiana.
El mayor anhelo del hombre resulta poder sentir a Dios, pero previamente necesita, darse en el esfuerzo de avanzar mediante ejercicios espirituales.
El contenido de la vida terrenal, requiere ser llenado para colocarlo a la altura de la santidad y en dirección a lo esperado por Dios.
Los frutos a recibir, estarán manifestándose hasta alcanzar merecer la salvación.
La capacidad a responder a lo difícil, denotará la madurez obtenida y alejada de apariencias externas, las cuales, tronchan la sabia oportunidad de crecer en Dios constantemente.
La vida terrenal demanda crecimiento espiritual y hace comprensible, lo pensado y actuado, enfocado en propósitos cargados de Dios.
¿Entiendes que el crecimiento espiritual es necesidad humana?