Diario Digital Dominicano, por Luis Martín Gómez, 16 de febrero 2020, Santo Domingo DN.-En febrero de 1976, la antropóloga e historiadora venezolana Cecilia Ayala Lafée visitó, junto al médico e investigador dominicano Antonio Frías Gálvez, el Cementerio General del Sur, en Caracas, para localizar la tumba de Rosa Duarte Díez, hermana del Padre de la Patria dominicana, Juan Pablo Duarte.

Allí fueron informados que la sección 77 de ese camposanto, donde fue sepultado el cadáver de Rosa, “había sido socavada y reexcavada para habilitar nuevas tumbas”, por lo que sus restos ya no podrían ser ubicados.

La noticia debió provocar frustración en ambos pero sobre en Cecilia, descendiente de los Duarte Díez. Ella relató este episodio en 2003 en la obra “La familia de Juan Pablo Duarte en la Caracas de 1845-1890:un estudio socioeconómico”, escrita junto a los antropólogos Werner Wilbert y Ariany Calles, en la que informa parte de lo que hizo esta familia, los lugares donde vivió, los bienes que tuvo y el destino final de cada uno de sus miembros.

Así que Cecilia Ayala, como científica, pero también por llevar la misma sangre de los Duarte Díez, conoce mucho sobre ellos y su etapa venezolana. La he entrevistado sobre Rosa Duarte, a propósito del bicentenario de su nacimiento y de la solicitud de un cenotafio en el Panteón de la Patria para honrarla por sus aportes a la independencia dominicana.

Luis Martín Gómez: ¿Qué opina acerca del papel revolucionario de Rosa Duarte?

Cecilia Ayala Lafée: Rosa trascendió al concepto colonial y religioso de su época, esto es, ser una amante esposa, insigne madre y defensora de la moral, para actuar y participar en cuerpo y alma en la gesta libertadora dominicana. En su juventud se unió y fue miembro de la Sociedad Dramática, desde la cual realizó obras de teatro con las que se creaba conciencia sobre la causa libertaria y se reunían recursos para cubrir los gastos de esta lucha; propició peñas literarias que no eran otra cosa que tertulias conspirativas contra el orden político establecido; sirvió de espía y correo para proporcionar valiosa información a los líderes del movimiento emancipador; y convirtió en balas el plomo que se vendía en el almacén de su padre para el forro de los barcos; Rosa, en fin, fue el arquetipo de mujer patriótica a quien no le importaron los peligros a que se vio sometida, sintiendo en su alma el ideal libertario al que le entregó toda su vida.

Cecilia Ayala destaca que hay documentos en el Registro Principal de Caracas que prueban que Rosa, muerto su padre en Santo Domingo y en ausencia de sus hermanos mayores Vicente y Juan Pablo, asumió en el exilio la administración de los bienes familiares y el cuidado de su madre y de sus demás hermanos.

Pero quizás su labor más importante fuera de la patria haya sido la de cronista de la historia y del legado de su hermano Juan Pablo a través de sus valiosos “Apuntes para la historia de la isla de Santo Domingo y para la biografía del general dominicano Juan Pablo Duarte y Díez”.

CALLos “Apuntes…” han sido y continuarán siendo una fuente de primera mano, insustituible, para investigar y analizar los sucesos acaecidos en el marco de la guerra independentista de República Dominicana. Si no hubiera sido por esos apuntes, casi no existirían noticias del fundador de la patria dominicana.

Ayala Lafée considera que, pese a su gran valor, el texto de Rosa tiene omisiones sobre actividades que Juan Pablo Duarte pudo haber realizado durante su exilio de más de tres décadas en Venezuela y sobre el quehacer cotidiano de los Duarte Díez en Caracas. “Es posible que para ese período de tiempo Rosa Duarte no haya estado tan involucrada en la vida de su hermano. Sus vivencias en Caracas, junto a su familia desterrada, tuvieron que haber sido un episodio muy difícil y disconforme a aquellos otros vividos en su patria natal, debido posiblemente al ajuste con la nueva sociedad en la que forzosamente se vio obligada a convivir, sin contar con la ausencia del hermano predilecto por el largo período de tiempo en que estuvo viviendo en el interior de Venezuela”.

Bicentenario y cenotafio El 28 de junio del presente año 2020 se conmemorará el bicentenario del nacimiento de Rosa Duarte, ocasión para la cual se ha propuesto erigir un cenotafio o tumba simbólica en el Panteón de la Patria, dado que sus restos, como se ha dicho, no están ubicables. Cecilia Ayala está totalmente de acuerdo porque sería una forma de enaltecer “a una heroína silenciada por la historia”; y además propone otras acciones para conocerla mejor, como enseñar sobre su vida y aportes en las escuelas, organizar concursos literarios o representar obras de teatro.

LMG¿Cuál mensaje transmitiría Rosa Duarte a la mujer dominicana de hoy?

CALPosiblemente nos diría que la lucha de la mujer por la libertad y un futuro promisorio en el siglo XXI debe continuar y acrecentarse, que no son vanos los esfuerzos que se hagan por lograr derechos civiles, reivindicaciones y cumplimiento de estos en todo el mundo.