Diario Digital Dominicano, por Marianela Terrero Carvajal, 19 de febrero 2022, Santo Domingo, DN, República Dominicana.-Allá, en la cúspide del horizonte reside la utopía, voy tras ella en procura de alcanzarla, y avanzo con la firmeza de una gaviota a contrapelo de una lejanía irreductible. Y la nube la cubre y el sol la desnuda.
Camino y camino, y descubro nuevos horizontes, una nueva vida: la alegría, el romance de la noche, la inocencia angelical de un niño, y el aura imponente de un espectacular y encantador amanecer.
La vida, madre de la sabiduría, inspiración divina para que el ser humano haga del bien un paradigma, un estilo. Porque el amor, la solidaridad y la hermandad, son un placebo para el alma, y dan el verdadero sentido a la vida.
Y en tal estadio, lo espiritual trasciende lo material, y sobre todas las cosas, prima la excelsitud del hombre de recto proceder y de buen vivir.
La vida ni se cuenta ni se norma, sólo se vive.
El reloj natural marca el tiempo de cada momento, de cada día, y pone límites al proceso que ha de agotar el ser humano en su trajinar.
Porque el bien ha de superar el mal en cada instante para que la transición hacia lo sublime e infinito no sea una utopía, y la verdad resplandezca como el Sol, y siempre este abierta la posibilidad de alcanzar la plenitud al momento del reencuentro con el Creador del Universo.
Escrito por la Licda. Marianela Terrero Carvajal, destacada jurista, catedrática universitaria y libre pensadora.