Por el Dr. Leonardo Andujar Zaiter, Santo Domingo DN.-El crecimiento espiritual debe procesarlo la mente.
Al procesar el nivel alcanzado será expresado a través de informaciones y medios no verbales.
Nadie podrá transmitir con signos de lenguaje verbal, el crecimiento espiritual concebido.
La espiritualidad solo llega a sentirse y nunca confirmada en exactitud por los demás.
La percepción y la presunción son débiles aceptaciones que suelen motivar, pero, nada seguro para confirmar, somos espirituales.
La espiritualidad es íntima y silenciosa, no necesita ser exhibida en comunidad.
El gran avance sucede en el interior del hombre y a lo externo, apenas, logra pincelar meramente, la existencia de lo imaginable y razonable a la mente.
La espiritualidad no permite esquematizar a Dios y de conseguirlo, entonces, Dios dejará de ser Dios.
El crecimiento espiritual es un proceso de formación y convencimiento a darse en nuestro interior sobre Dios y con el fin, a obtener, la madurez del Espíritu.
Es la prioridad asumir que tendrá resultados inspiradores en reconocer a Dios, como Omnipotente, Omnisciente y Omnipresente.
El hombre interiormente demanda fe, humildad y perseverancia, para sentir finalmente, que Dios vive.
Sentir a Dios vivir, es en crecimiento espiritual y constituirá indiscutiblemente, el contacto esperado.
El crecimiento espiritual registrado en la mente, inspira de manera individual a hacer de Dios, la revelación de mayor trascendencia en la vida del hombre.
La madurez espiritual, solo podrá mostrarse a sí mismo y permitirá cubrir con sabiduría de lo Alto, la forma a vivir, paso a paso.
¿Conoces del crecimiento espiritual alcanzado?
BENDICIONES.
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REFLEXIONES DE FE Y ESPERANZA