Diario Digital Dominicano, por el Lic. Máximo Martínez de la Cruz, 2 de mayo 2020, Santo Domingo DN.-El Código Civil Dominicano, en su Artículo 144, establece lo siguiente: «El hombre, antes de los dieciocho años cumplidos, y la mujer antes de cumplir los quince años no pueden contraer matrimonio».

La Constitución de la Republica Dominicana, en su Artículo 55, ordinales: 1, 3, 5, 7 y 10, establece lo siguiente “Derechos de la familia. La familia es el fundamento de la sociedad y el espacio básico para el desarrollo integral de las personas».

Se constituye por vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla.

Toda persona tiene derecho a constituir una familia, en cuya formación y desarrollo la mujer y el hombre gozan de iguales derechos y deberes y se deben comprensión mutua y respeto recíproco;

El Estado promoverá y protegerá la organización de la familia sobre la base de la institución del matrimonio entre un hombre y una mujer.

La ley establecerá los requisitos para contraerlo, las formalidades para su celebración, sus efectos personales y patrimoniales, las causas de separación o de disolución, el régimen de bienes y los derechos y deberes entre los cónyuges;

La unión singular y estable entre un hombre y una mujer, libres de impedimento matrimonial, que forman un hogar de hecho, genera derechos y deberes en sus relaciones personales y patrimoniales, de conformidad con ley.

Toda persona tiene derecho al reconocimiento de su personalidad, a un nombre propio, al apellido del padre y de la madre y a conocer la identidad de los mismos.

El Estado promueve la paternidad y maternidad responsables.

El padre y la madre, aun después de la separación y el divorcio, tienen el deber compartido e irrenunciable de alimentar, criar, formar, educar, mantener, dar seguridad y asistir a sus hijos e hijas.

La ley establecerá las medidas necesarias y adecuadas para garantizar la efectividad de estas obligaciones.

En termino social y de convivencia personal habrá que cambiar La frase: “marido y mujer”

En Termino de los parámetros sociológico e ideológico en lo que significa la moral y las buenas costumbres habrá que cambiar estos conceptos, porque el homosexualismo no serían conductas aberrantes como muchos piensan, sino, que son condiciones particulares de seres humanos que tienen otras preferencias sexuales.

En termino Religioso, pienso que aquí estaría el mayor obstáculo, por el que atravesaría el tema en cuestión, por el hecho de que este pueblo Dominicano de profundas raíces religiosas y seguidores de las directrices del libro de Dios, la Biblia, que dispone como pecado capital las relaciones carnales entre personas del mismo sexo.

Los derechos ciudadanos que les son privados a los dominicanos y dominicanas basadas en el hecho de que tienen una orientación sexual distinta y como esto ha impactado su diario vivir.

En República Dominicana, a pesar de que no existe ninguna ley orgánica que lo prohíba, en las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional no se aceptan a las personas con preferencias a su mismo sexo.

No se le permite la congregación en las iglesias.

Observar las consideraciones que han motivado la reforma del pensamiento jurídico en esta materia en Latinoamérica y Europa, con especial énfasis en la reforma llevada a cabo por Argentina y las disposiciones francesas.

Han sido basados principalmente en el reconcomiendo de derechos fundamentales por el principio de igualdad entre las partes.

Todos somos iguales ante la ley. Desglosar el concepto de “buenas costumbres”, de acuerdo a la costumbre y jurisprudencia nacional.

Buenas costumbres: es el conjunto de creencias y normas que guían y orientan el comportamiento de las personas, individualmente o en grupo.

Argumentos legales que pudieran plantearse a los fines del tema en cuestión, lo es el principio de igualdad consagrado en la Constitución de la Republica, según lo dispone el Artículo 39.- Derecho a la igualdad.

Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, reciben la misma protección y trato de las instituciones, autoridades y demás personas, y gozan de los mismos derechos, libertades y oportunidades, sin ninguna discriminación por razones de género, color, edad, discapacidad, nacionalidad, vínculos familiares, lengua, religión, opinión política o filosófica, condición social o personal.

El Autor:
Lic. Máximo Martínez de la Cruz.
Abogado, Notario, con Maestría de Derecho y Procedimiento Civil.