Diario Digital Dominicano, por José Benítez, 25 julio 2019, Santo Domingo, D.N.- Ricardo Rosselló, gobernador de Puerto Rico por el Partido Nuevo Progresista (PNP), quien dimitió este miércoles por el escándalo del chat que contenía insultos a oposición y compañeros, pasará a la historia por ser el primer mandatario en la historia de la isla en dimitir.
Nacido en San Juan el 7 de marzo de 1979, es menor de tres hijos del exgobernador Pedro Roselló (1993-2001) y accedió al poder en enero de 2017, puesto que ha dejado tras dos años y medio al frente de una isla en quiebra, con una deuda de unos 75.000 millones de dólares y una gestión “dudosa” tras el huracán María.
De acuerdo a una estimación de la Universidad de Harvard, el huracán María, que desvató la isla en 2017, dejó unos 4.600 muertos, pero las cifras de su Gobierno daban cuenta de 64.
Es doctor en Bioingeniería y Neurobiología. Se formó en el prestigioso Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), donde encabezó proyectos de servicios comunitarios, y las universidades de Michigan y Duke (Carolina del Norte). Como investigador, trabajó en el diseño de medicinas para el cáncer en el Centro Médico de Duke y en el Instituto Médico Howard Houghes (Maryland).
También se dedicó por un tiempo a la docencia en Puerto Rico como catedrático auxiliar de Ciencia y Tecnología en la Universidad Metropolitana del Sistema Universitario Ana G. Méndez (UMET), donde participó en el Instituto de Células Madre, y como catedrático auxiliar en Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico
En septiembre de 2015 lanzó su candidatura para gobernador de Puerto Rico por el PNP para las elecciones del 8 noviembre del año siguiente. Pese a carecer de experiencia política, consiguió la victoria en las elecciones, en las que recibió el 41,76 % de los votos por el 38,92 de David Bernier, del opositor Partido Popular Democrático (PPD).
Relevó en el puesto de gobernador el 2 de enero de 2017 a Alejandro García Padilla. Rosselló tuvo que enfrentarse a la crítica situación de las finanzas públicas, con una deuda de más de 72.000 millones de dólares, cuya gestión estaba intervenida y dirigida por la Junta de Supervisión Fiscal (JSF), impuesta por el Congreso estadounidense.
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