Fallece en New York el poeta y declamador Frank Adolfo

Por Diario Digital Dominicano
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Diario Digital Dominicano, por Charlie Carvajal, 13 noviembre 2022, NUEVA YORK.- Dominicanos residentes en esta ciudad lamentan el fallecimiento este sábado del poeta dominicano Justo Manuel Luperón (Frank Adolfo), quien residiera por más de 50 años en la urbe y se convirtiera en el bardo de la comunidad dominicana.

Procedente de Barahona-RD, Adolfo fue un locutor profesional que manejó de manera perfecta el idioma español, trabajó en varias emisoras en la República Dominicana, un amante incansable por las bellas artes, del buen vestir y decir con manejo profundo de la lingüística.

Estudió en Bellas Artes y en el Instituto Dominicano de Periodistas (IDP). Participaba en la mayoría de los actos cívicos dominicanos en la Gran Manzana y otros estados de los Estados Unidos.

Fue presidente del Instituto Duartiano-NY, declamador profesional, convirtiéndose en uno de los mejores del país a nivel nacional e internacional; fue un defensor y promotor de la cultura quisqueyana 24/7, unos de los grandes en enarbolar la dominicanidad en playas extranjeras, como lo describe su inseparable amigo Bienvenido Lara Flores, ex vicecónsul y ex presidente del Instituto Duartiano-NY.

Muchos connacionales comentan en el Alto Manhattan, “no hay tiempo para despedir a un artista como Frank Adolfo con tristeza y lágrimas, sino haciendo acopio a su gran legado cultural y patriótico que dejara al pueblo dominicano”.

En algunos momentos era criticado y debía mudarse con frecuencia por la falta del apoyo económico de quienes pudieron hacerlo y no lo hicieron en vida, es posible que hoy en día comiencen a pedir una calle a su nombre (bien merecida) entre otras cosas.

El poeta falleció la mañana de este sábado en el hospital Mount Sinai, ubicado en la avenida Madison con calle 99 en Manhattan.

Será expuesto en los próximos días en una funeraria del Alto Manhattan, cremado y sus cenizas trasladadas a su natal Barahona para ser entregada a su madre, como lo pidiera en vida y dejara constancia en una carta. ¡Paz a su alma! Deseos de Prensa & Comunidad Hispana (PreCoHis).

BIOGRAFIA

Frank Adolfo ha despuntado como uno de los más expresivos intérpretes dominicanos e hispanos en el arte de la declamación. En la correría de más de 30 años, ha relumbrado, con regocijante destello, como promotor artístico, animador cultural, productor de espacios radiales y televisivos, activista comunal y representante de buena voluntad de Barahona en Estados Unidos, Justo Manuel Lupeón Féliz (Frank Adolfo) conoció la tierra en un verano, el 15 de junio de 1944, en Barahona, durante la celebración del centenario de la República.

Es hijo natural de Justiliano Luperón y María Caridad Féliz. Desde su mocedad, ha tenido una participación activa en las cosas que atañen al pueblo y a sus gentes. Esta ha sido pareja con un ímpetu extraordinario y una ascendente vocación de superación. Finalizando la década de 1950, estudio en la Escuela Nacional de Locución de La Voz Dominicana. Durante los años 1960-61, cundo tenía 16 años de edad, se desempeñó como locutor (mañana y tarde) de planta de Radio Barahona y tuvo una actuación especial dentro del espacio de humor “Timoteo y Benancio” y en las funciones artísticas que efectuaban en la comunidad.

Por estos años creó la empresa artística “Producciones FA, la de los grandes espectáculos”, que trajo a Barahona a Jhonny Ventura, El Duo Los Ahijados, Félix del Rosario, Luis Segura, Mélida Rodríguez, Bernardo Ortíz, Aníbal de Peña, Nelson Muñoz, Nereyda y Mirito (pareja de bailes), los CC (grupo de rock), José Manuel Calderón, Inocencio Cruz y otros que semanalmente se presentaron en los teatros Unión Ercilia y Bahoruco, así como en el hotel Guarocuya y el desaparecido Flamingo Bar.

Sus virtudes y cualidades histriónicas fueron puesta de manifiesto desde temprana edad, en veladas que auspiciaban la Iglesia Evangélica y el Colegio Barney N. Morgan, donde terminó sus estudios primarios e intermedios. Así, en el período 1962-64 estudió teatro y declamación en la Escuela de Arte Escénico del Palacio de Bellas Artes en la capital, y mas adelante tomó clases básicas de técnicas de canto con la soprano Ivon de Aza.

En 1964 hizo su debut como declamador en el Ateneo local, Adopto el sonoro nombre artístico de Frank Adolfo, como homenaje de lealtad a sus dos mejores amigos de infancia: Frank Arneman y Adolfo Tavares. Cuando niños, ese trio de aficionados asumieron el compromiso de bautizar el primer hijo con los nombres de cada uno de ellos.

Frank Adolfo luego auspició un gran movimiento para crear el Instituto de Bellas Artes de Barahona, para lo cual fue formado un grupo de danzas folklóricas, que vio acción en varias oportunidades, un cuadro de comedia y fueron ocupadas, acondicionadas y pintadas las instalaciones del antiguo Partido Dominicano, ahora sede del Obispado.

Durante la revolución constitucionalista de 1965 y la posterior intervención militar norteamericana, realizó giras por los comandos ubicados en Ciudad Nueva. Declamó poemas de alto contenido patriótico. “No bien inicio faena, o sea, cuando vamos por 4 ó 5 recitales”, acota Frank Adolfo, “surgió desde los comando constitucionalista un movimiento artístico de masas integrado por poetas, pintores y una diversidad de intelectuales, que atrajo mi interés y, con la anuencia del amigo Franklin Domínguez, nos unimos a esa caravana de verdaderos soldados del entretenimiento” Y prosigue: “hicimos 103 show”.

Sus recitales poéticos han tenido como escenario programas de televisión y radio, el Teatro Nacional, Palacio de Bellas Artes, Casa España. Librería Dominicana, restaurante El Caribeño, la Biblioteca Nacional, la Asociación Médica Dominicana, Club Los Prados, Club Quisqueya, Colegio don Bosco, Centro Parroquiano de Honduras del Oeste, Discoteca Marte, Hotel San Gerónimo, San Cristóbal, Los Llanos, Dajabón, Tamayo, Neyba, Jimaní, Pedernales, San Pedro de Macorís, Mao, entre otros lugares.

También ha cosechado aplausos en recitales poéticos y didáctico en colegios universitarios, escuelas, museos, clubes, iglesias, academias y centros deportivos de Nueva York, donde reside desde finales de la década de 1970; Philadelfia y Nueva Jersey y otras ciudades norteamericanas; en Puerto Rico, Antillas Nerlhandesas, Colombia, Costa Rica, Nicaragua, Venezuela y otras naciones Centro y Sur América,

El extinto periodista Oscar Gil Díaz lo describió, magistralmente, en un artículo publicado en la revista Ahora, de fecha 25 de agosto de 1969, bajo el título de una incógnita, un hombre popular, un artista dominicano. Postula: “Una incognita?. Sí, porque Frank Adolfo es un misterio, todo un misterio. Una característica, una pose, un gesto, un ademan, todo en él es único. Nadie puede decir éste es Frank Adolfo. Porque Frank Adolfo, el artista, el declamador, es un hombre de multiples facetas”.

Y adiciona que “Verlo en escena es ver un hombre dado por entero a su arte, consagrado al arte de la declamación, un hombre que cada vez que declama un poema se integra al público, sí ese público que lo pide y lo aclama y que donde quiera que él se encuentra pide su actuación, su maravillosa actuación”.

“¿Un hombre popular? Sí, porque Frank Adolfo es un show en persona, todo en él resume lo que el público desea, lo que el público demanda. Frank Adolfo, con su gesto característico de hombre orgulloso, de hombre jactancioso, de hombre que sabe lo que tiene entre manos, se da un abrazo con el público. Y el público no puede resistir oír el nombre de Frank Adolfo.

El aplauso, la ovación, es instantánea. Frank Adolfo es un hombre popular, un hombre que ha echado raíces en el pueblo.

Porque el pueblo sabe que Frank Adolfo es un artista, un declamador de primera magnitud.

¿Un artista dominicano?. Sí, porque Frank Adolfo pone en alto el arte dominicano en su expresión declamatoria, en la interpretación de nuestros grandes poetas universales. Frank Adolfo resume arte y no cualquier arte…

El propio Frank Adolfo se confiesa: “además de divertir al publico, me interesa, ante todo, llevar un mensaje, alimentar conciencias, educar… el declamador como interprete debe transmitirle al auditorio la verdad que el poeta ha conseguido en su producción y, dependiendo de su calidad interpretativa, se ganará o no la simpatía del público”.

Sus conocimientos han sido transmitido a potenciales artistas. En esa dirección ha sido profesor de teatro, declamación, dicción y drama.

En sus mas de 30 años no sólo ha recogido palmoteos y alabanzas, sino también pergaminos en ceremonias solemnes.

Mencionaremos las dos mas relevantes en 1974 fue declarado “Hijo Distinguido” por el Ayuntamiento Municipal de Barahona, y en 1974 y 1975 fue ganador del premio “El Dorado”, que otorgaba Máximo Polanco Estrella, como el mejor declamador de esos años.

Frank Adolfo ha grabado tres discos de larga duración y varios videos de una hora, con poemas de autores de las letras hispanoamericanas.

 

 


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