Diario Digital Dominicano, por el Dr. Leonardo Andujar Zaiter, 1 de agosto 2023, Santo Domingo DN.-
Mientras más nos demos a la soledad teológica (silencio espiritual), la fe crecerá por vivencia personal.
Confiaremos en Dios al mirar interiormente con absoluta claridad.
La fe crece principalmente, cuando comprendemos que somos capaces de acercarnos a Dios por mejores pasos.
La vida espiritual tiene como valor insoslayable, la relación estrecha al buscar en acto de fe y recorrer largo camino para conectar con el Ser Supremo.
La fe genera gozo e integra a la fraternidad, dando fuerza y energía, pues, es la piedra angular de todos los hombres que dicen ser creyentes.
Regala el don preciado que orienta a una vida de encuentro permanente consigo y con Dios.
Dependiendo del nivel alcanzado, ayuda al amor y la solidaridad, e impulsa a sostener contacto con el prójimo, aportando también, el ser renovado y transformado en base a la fe.
La fe tiene vivencias prácticas que proclaman a Dios en el susurro de la soledad teológica.
Como vemos, la soledad teológica es medio por excelencia para crecer en la fe y distinguir las obras.
Necesitamos romper barreras que apuestan actuar al revés, de lo pretendido por Dios en nosotros.
Saber que la humildad facilita calar en la soledad teológica y lleva a salvar del autismo espiritual, siendo responsable de impedir contemplar la divinidad.
La fe regala amor y luz en medio de la aflicción y desesperanza para que no sorprenda la falta de convicción.
La fe mantiene la respuesta esperada a lo largo de la vida.
¿Practicas la soledad teológica para crecer en la fe?