Por el Dr. Leonardo Andújar Zaiter.-El hombre trasciende al crecer interiormente.
De otra manera, será imposible liberarse de la inmediatez y demostrar realización personal.
Resultará verdadera libertad que intervendrá con fines de vincular a la esencia.
La naturaleza del hombre, permitirá conocer a Dios, más allá del pensamiento humano.
Realmente, Dios no constituye concepto, es presencia sobrenatural.
El sentido correcto parte, cuando sabemos apreciar a Dios, fuera de tiempo y espacio.
El hombre debe darse al crecimiento interior hasta aproximarse a manejar, afirmaciones filosóficas sobre el ser.
El acto simple de pensar en Dios, no conecta, y menos, explica la relación causal producida por influencia del pensamiento conceptual.
Trascender, sobrepasa la dimensión de la existencia terrenal e integra experiencia y comprensión del fin alcanzado.
Sentir dicho nivel de formación, colocará claramente en crecimiento espiritual y personal, jamás logrado por otras vías.
Dios es espíritu, por tanto, no descansa en nada material que haga sostenible la presencia.
Para aceptar la invitación a vivir en comunión, necesitamos integrar a la vida terrenal, el plan espiritual.
La perfección del hombre anda directo a enfocar la vida, en la creación y separar de la razón, puras ilusiones sin fundamentos.
Al profundizar en el interior, comenzará a llenarse un enorme vacío y de no hacerse, solo dejará posibilidad de quedar en soledad filosófica.
La experiencia espiritual es personal y vivencial, no aconteciendo por influencias de otros que buscan adueñarse de una decisión tan íntima.
Dios y el hombre, compañeros inseparables, a partir de la creación, donde aflora la esencia y designa en intimidad, la razón de la vida espiritual.
El hombre habrá crecido interiormente, si logra conectar en vida espiritual.
BENDICIONES.
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REFLEXIONES DE FE Y ESPERANZA