Diario Digital Dominicano, por el Dr. Leonardo Andujar Zaiter, 6 de septiembre 2023, Santo Domingo DN.-
El desequilibrio interior hace difícil aceptar que nos amamos.
La lucha consigo mismo, entorpece asumir el sentido de unidad entre lo interior y exterior.
El hombre detiene su crecimiento personal por no descifrar, la debida apreciación del valor de la vida.
En otras palabras, el desequilibrio interior proyectado a lo externo, tiene una dimensión a lo suscitado íntimamente en el hombre.
Al ser así, asegura una pérdida real a dar al valor de la vida.
También esa rebeldía enfoca gran batalla distorsionadora a enfrentar, dificultando optar de manera natural por el bien.
El desequilibrio interior afecta saber elegir, el camino a la fidelidad y felicidad.
El progreso de la humanidad, requiere fundamentarse donde anida la esencia del hombre.
Vivir en estado de desequilibrio, muchas veces hace difícil entender, lo que acontece en contra de nuestras propias vidas.
Necesitamos oxigenar el interior, si pretendemos disfrutar de paz y alegría.
El interior deteriora rápidamente, cuando no vislumbra soluciones a tantas luchas sin razones que atan respirar un clima purificado.
El interior deteriorado solo expresa dolor, tristeza, desesperanza, abandono, de ahí es que vemos, la vida diaria abrazada al sufrimiento y haciéndola sucumbir.
El desequilibrio interior ahoga la correcta perspectiva y conduce al lecho oscuro de la frustración.
Los sueños serán convertidos en pesadillas y languidecen en la imposibilidad de crear sentido que restaure el descubrimiento a replantear la mejor manera de vivir.
Nunca olvidar, la vida está apoyada en la realidad interior que podamos construir.
Siempre vendrá oportuno, aspirar a la felicidad, pero considerando la propia naturaleza del hombre.
¿Conoces de tu interior?