Por el Dr. Leonardo Andújar Zaiter.-Dios embriáganos con la divina misericordia.
Despojanos la coraza que dificulta acercarnos a ti.
Perdónanos la poca humildad exhibida.
Somos rebaños que pertenecemos a la santa morada.
Levántanos y nada pueda hacernos claudicar otra vez.
Muéstranos el bálsamo para sanar ese dolor que nos aflige.
Concédenos inteligencia y sabiduría, así seremos centinelas del gran pueblo.
Saldremos del sueño que desconecta para participar activamente de las riquezas proporcionadas.
Llénanos de cuantas cosas provengan de lo Alto y al pasar por el fuego, nunca quemaremos.
Andar ungidos de Dios, estaremos orientados a percibir y crecer, según, las enseñanzas que nos colocarán en dirección a la vida eterna.
Esto es clave para tener vida sabia y decidida a renunciar al pecado y a lo malo que rodea.
Comprender lo infundido por Dios, evitará dudar del poder protector a recibir.
El llamado apoyará la vida a escuchar con absoluta claridad, la voz que expresa el santo nombre.
Dios muéstranos inclinación natural a la vida y a discernir con facilidad, entre lo falso y verdadero.
Saber lo que define el camino, aumentará el deseo a distinguir a Dios y renovarnos en hombres entendidos y centrados en devoción.
Embriagados con la divina misericordia, sentiremos el deber de confiar en las promesas a manifestarse, por encima de todo lo que avance a tratar de impedir, mantenernos fieles.
¿Logras acercarte a Dios y que marque con la sabia presencia?
BENDICIONES
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REFLEXIONES DE FE Y ESPERANZA