Por Santiago Caba, Ingeniero Civil.-Santo Domingo.-En materia del tránsito terrestre en el Distrito Nacional las autoridades que integran el Gabinete de Transporte del gobierno no han logrado resolver el caótico problema de movilidad en el gran Santo Domingo y el Distrito Nacional.
Los grandes embotellamientos en el tránsito se han convertido en un gran tormento: la contaminación, el consumo exagerado de combustibles y un alto nivel de estrés afecta la salud de los que vivimos en esta gran urbe.
El nivel de congestionamiento del tránsito, solo en el Distrito Nacional, representa más de 770 millones dólares al año, en horas productivas perdidas y consumo en exceso de combustible.
El pasado 15 de julio de este año 2025, el Gobierno central y su Gabinete de transporte, integrado por el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant) y La Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett) anunciaron 15 medidas para la solución del problema de tránsito o de la movilidad en el gran Santo Domingo.
La prohibición del Giro a la izquierda ha sido un fracaso en vista de que los conductores no conocen cuáles son las intersecciones que tienen prohibido dicho giro. Las autoridades debieron contar con plan de comunicación a través de los medios masivos, que sensibilizara a los conductores y dieran a conocer las intersecciones derivadas de las medidas tomadas. por tal razón, la medida, que ha sido un fracaso ha generado un trauma entre los conductores, porque algunas rutas se le hacen más largas y tediosas.
Como hemos podido visualizar no ha habido ninguna mejoría en el tránsito en el Gran Santo Domingo. Los llamados giros a la izquierda se han convertido en una onda de expansión que han hecho extrapolar el tapón hacia otras avenidas y calles internas en urbanizaciones donde se ha perdido la tranquilidad.
Estas fallidas medidas han causado grandes gastos en el presupuesto familiar de los conductores debido al aumento del consumo de combustibles por los desvíos sin estudios previos ni planificación.
Tenemos un parque vehicular de más de 6 millones de vehículos que la mayoría impacta directamente al gran Santo Domingo, y las autoridades no saben qué hacer para gestionarlo de forma satisfactoria.
Con el inicio de las clases y el retorno de los estudiantes a las aulas se agudiza el problema. En el perímetro central del Distrito Nacional hay muchos colegios con miles de estudiantes matriculados, que a la hora de entrada o salida presionan la movilidad y ocasionan grandes tapones.
El Intrant y el Gabinete de Trasporte han contratado la asesoría de una compañía brasileña que desconoce la realidad del transporte en el Distrito Nacional. Medidas que han sido exitosas en Brasil, con ciudades modernas, avenidas amplias y bien señalizadas, contrastan con el Gran Santo Domingo con calles y callejuelas estrechas, sin salidas y sin señales de tránsito.
Lo más lamentable de esas medidas fallidas y sin planificación es que los dominicanos ven reducir su presupuesto familiar por el mayor consumo de combustibles, pérdida de tiempo en los tapones, el maltrato y las multas de los agentes de la Digesett, y lo peor, el deterioro de la salud por el sufrimiento y el estrés que genera el caos en el tránsito.
El gobierno que encabeza el presidente Luis Abinader pagara un gran costo político por estas odiosas situaciones. Y naturalmente, el descontento generalizado se reflejará en las urnas en las próximas elecciones del 2028.
El autor es miembro de Dirección Central y Vicesecretario de Transporte de Fuerza del Pueblo.