Por el Dr. Leonardo Andujar Zaiter, Santo Domingo DN.-Lo más conmovedor para el hombre es, no poder conectar con Dios.
En medio de las peores dificultades, difícil será explicar el vacío.
El hombre al sentirse así, agoniza en preocupaciones, incluyendo la padecida interiormente durante el silencio, la soledad.
La aflicción en el espíritu, despierta grandes penas, temores y dolores, llevando a profundas contradicciones la existencia.
Dios quiere al hombre, más que la compasión tenida por el hombre sobre sí mismo.
El hombre escasamente consigue detenerse en el misterio del dolor para liberar acciones y pensamientos, totalmente destructivos al dominio y tranquilidad con que debe ser conducida la vida.
Lamentablemente, muchas veces, arrastra dicha realidad eternamente sin buscar clara decisión transformadora a reacciones negativas que terminan mareando las posibilidades de renunciar a la inestabilidad y el sufrimiento.
Dios busca reinar en el interior, a pesar de la condición vulnerable que pueda suceder en el momento.
Si el hombre desea encarecidamente estar con Dios, entonces, es hora de entender el inicio de la búsqueda interior, no en cambio, continuar retardando y entretenido con el mundo externo.
La presencia viva de Dios, vence por siempre ante lo terrenal y no mantendrá preocupación en cuanto al sostenimiento firme de la permanencia del hombre.
Cuando Dios es sentido, nunca apartará por fuertes sean los vientos y oscuras las tinieblas.
Con firme espiritualidad, la vida irradia inmensas sabidurías que despejan el panorama sombrío acontecido.
La ausencia viva de Dios, repercutirá en abandono y sufrimiento, los cuales, incidirán a lo interno y externo del hombre.
En otras palabras, la ausencia viva de Dios, terminará desvaneciendo el restablecimiento del hombre a como fue creado.
¿Descubres la presencia viva de Dios en la vida?
BENDICIONES.
MOVIL: 1 + (809) 910-5404
REFLEXIONES DE FE Y ESPERANZA