Todos podemos convertirnos en guerreros de la luz.
Lo primero es, crecer en la fe y nada habrá por encima, de la fuerza humana que no sea Dios.
La espada de luchas, estará en el interior, donde su vaina descansará permanente en el espíritu.
Desenvainar la espada, jamás se hará, pues, vivirá la presencia de Dios como protector y guía.
Los guerreros de la luz siempre actuarán bajo absoluta seguridad y fortaleza, incluyendo momentos terribles y francos desaciertos.
Dios, protector y guía, transparentará el camino y hará brillar rayos luminosos en los obstáculos arrojados al medio.
Las condiciones humanas en todos los sentidos, verán afirmarse, a nivel de los diferentes planes a vivir.
Los guerreros de la luz, jamás renuncian a conquistar la victoria que Dios mantendrá en quienes decidan emprender provistos de inmensa fe.
La oscuridad y los abismos, nunca crearán temores, por el contrario, servirán para revelar a sí mismo, el respaldo de Dios a la vida en conexión.
Emprender provistos de fe, no resultará ser sueños para hombres espirituales, sino, realidades alcanzables al vencer desafíos bajo el gran poder que reinará claramente en medio del oscurantismo.
Los guerreros de la luz, sabrán descifrar la vida, a través de los mensajes divinos dados a conocer mediante la Palabra.
El mundo terrenal de seguro pasará de conflictos y confusiones, a la armonía y transparencia, facilitando disfrutar la paz.
Los guerreros de la luz, no mostrarán desánimo, a pesar de liberar enormes luchas con enemigos del entorno.
El favor de Dios, coronará a los hombres entregados a crecer y descubrir la espada envainada llevada en el interior que permitirá andar fortalecidos por caminos de engaños, pecados y desobediencias, sin ser tocados.
¿Conoces de la espada envainada en el interior?