Diario Digital Dominicano, por el Dr. Leonardo Andújar Zaiter, Santo Domingo DN, República Dominicana.-El fastidioso cansa su vida.
Agota las posibilidades de avanzar.
Entristece el interior.
Sufre decepción al ver fracasar.
No sabe buscar la felicidad.
Arrastra un estado profundo de aversión.
El fastidioso camina solitario.
Cuando mira a los lados, nada inspirador avecina.
El único propósito claro, es fastidiar.
No logra distraerse en otras cosas.
La desvirtuada ilusión crea constantemente malestar entre los demás.
La verdadera realidad a vivir, constituye reincidir en la maldad.
Al sufrir intentos frustrados, motivan a fortalecer lo empeñado.
Aprovecha cada oportunidad para sentirse.
Su deber en la vida consiste en desagradar a quienes se proponga.
El fastidioso no reconoce y menos valora la amistad.
Tampoco, la consideración y el respeto.
Siempre recuerda, lo negativo mueve el accionar.
El fastidioso es leña y fuego.
Enciende cualquier momento que así entendiese.
Los frutos de sus pretensiones, solo encuentran razón al despertar conflictos para propagar infelicidad.
El costo de la vida a pagar, resulta extremadamente alto.
El fastidioso no es hijo de Dios ni hombre de bien.
No alcanza a formular diálogo consigo mismo.
El diálogo de relación, es de valor para atreverse a cambiar y albergar abundantes beneficios que revierten la elegida vida equivocada.
El fastidioso bien podría aspirar a esparcir amor en vez de intrigas, perversidades y desasosiegos.
El gran reto vendrá a presentarse en la intimidad y evitar terminar aplastado o destruido, por las llevadas cargas desagradables.
¿Algún fastidioso ha insistido en tocar tu vida?
BENDICIONES