JudicialesNacionalesNoticias

Tu Propio Laocoonte

Diario Digital Dominicano, por Javier Fuentes, 26 de marzo 2023, Santo Domingo, DN, República Dominicana.-Laocoonte tuvo un maldito y trágico final por estar a favor de decir la verdad a su pueblo. Y al hacer esto arrastró a sus mellizos con él.

Citando fuentes podemos escribir lo siguiente:  la descripción de Plinio de Laocoonte como «una obra que se debe preferir a todas las artes de la pintura y la escultura» ha llevado a una tradición que debate esta afirmación de que la escultura es la más grande de todas las obras de arte. Johann Joachim Winkelmann (1717-1768) escribió sobre la paradoja de admirar la belleza mientras ve una escena de muerte y fracaso. (Fuente. Wikipedia).

En esta obra quiero decir que se conjugan un sin fin de elementos que nos llevan desde lo misterioso o sobrenatural hasta lo más miserable de la pasión y los sentimientos humanos.

Lo que nos describe esta escultura es algo grandioso que citando a Lessing nos dice: “en un ensayo sobre los límites de la pintura y la poesía, examina las diferencias entre el arte visual y literario comparando la escultura con el verso de Virgilio».

Sostiene que: «los artistas no pudieron representar de manera realista el sufrimiento físico de las víctimas, ya que esto sería demasiado doloroso. En cambio, tuvieron que expresar el sufrimiento sin perder la belleza”.

Johann Goethe dijo lo siguiente en su ensayo, sobre el Laocoonte: «Una verdadera obra de arte, como una obra de la naturaleza, nunca deja de abrirse ilimitadamente ante la mente».

Goethe sigue diciendo: «examinamos, nos impresiona, produce su efecto; pero nunca podrá comprenderse en su totalidad, y menos aún podrá expresarse con palabras su esencia, su valor.”

Siempre se supo que el lugar donde se encontró la estatua enterrada en 1506 estaba «en el viñedo de Felice De Fredis» en el Cerro Oppian.

Existía un documento donde consta la venta de la escultura al Papa. En la narrativa de esta escultura se nos informa que con el tiempo transcurrido se olvidó o perdió el lugar o la ubicación exacta.

«El primer documento registra la compra de De Fredis de un viñedo de aproximadamente 1,5 hectáreas de un convento por 135 ducados el 14 de noviembre de 1504, exactamente 14 meses antes del hallazgo de la estatua».

«El segundo documento, de 1527, deja en claro que ahora hay una casa en la propiedad y aclara la ubicación; para entonces De Fredis había muerto y su viuda alquiló la casa. La casa aparece en un mapa de 1748, y aún sobrevive como un edificio sustancial de tres pisos, a partir de 2014 en el patio de un convento».

El área siguió siendo principalmente agrícola hasta el siglo XIX, pero ahora está completamente urbanizada.

«Se especula que De Fredis comenzó a construir la casa poco después de su compra, y como se informó que el grupo fue encontrado a unos cuatro metros bajo tierra, a una profundidad que probablemente no alcanzarían las operaciones normales de excavación de viñedos, parece probable que fue descubierto al cavar los cimientos de la casa, o posiblemente un pozo para ella. Laocoonte y sus hijos». (Wikipedia).

No cabe dudas de que esta escultura magnífica describe en las diferentes adaptaciones del tiempo y el espacio lo que es la historia de la raza humana y se podría decir que nos narra la caída de este hombre y la lucha de los “dioses” en cómo interferir o dirigir los acontecimientos.

A pesar de la «supuesta” libertad de elección que nos concede el libre albedrío. Vemos una paradoja sobre la libertad, por un lado, y la divinidad interventora. Lo que indicaría que el supuesto albedrío es un sofisma en  nuestra elección.

Para muchos esto no sería entendible.

Laocoonte y sus hijos en aras de avisar con la verdad;  de la conjura Griega contra su pueblo <<troya>>, sufre el mayor de los castigos; la muerte, eliminando así cualquier vestigio de una posible descendencia. De raíz se extirpa cualquier futuro adivino procedente de esa familia.

Al observar la imagen de Laocoonte aprendemos una gran lección. Una lección extraordinaria para la vida.

Lo primero es que este adivino y sus hijos mellizos, terminaron castigados y luego muertos por la mordedura de la serpiente marina enviada por “el dios» Poseidón a este <<Laocoonte>>, por advertirles a los troyanos que no confiaba en el regalo del caballo de los griegos. Lo veía con dudas y suspicacias.

Por tanto no estaba de acuerdo en que se aceptara tal regalo. El pueblo de Troya no le hizo caso y los «dioses” lo ejecutan por interceder e inmiscuirse en los asuntos “divinos”.

Podríamos decir que el error de Laocoonte fue decir la verdad y pagar con su vida tan gallarda acción.

Hoy es historia recordada que desde adentro se cuajó la destrucción de un pueblo que no escucho.

Se puede ver que la verdad es atacada por serpientes que son figuras retóricas de la depravación humana y de “dioses” mezquinos, caprichosos y de sordera de los que temporal o coyunturalmente gobiernan erigiéndose en omnisciente.

Cualquier paralelismo lo hace usted.

Related Articles

Zona norte Casa Blanca es evacuada tras registrarse disparos

WASHINGTON.-Las autoridades policiales están respondiendo a disparos que se produjeron cerca de...

PRM teme hacer convención y pospone renovación cargos

SANTO DOMINGO.-Los estatutos del Partido Revolucionario Moderno (PRM) establecen que la convención...

RD registra aumento de casos Covid-19

SANTO DOMINGO.- La Sociedad Dominicana de Neumología y Cirugía del Tórax informó...

Delincuentes atacan a balazos patrulla PN, hieren un sargento

Santo Domingo.- Un sargento resultó herido este viernes durante un ataque a...