Diario Digital Dominicano, por el Dr. Leonardo Andujar Zaiter, 16 de abril 2023, Santo Domingo, DN, República Dominicana.-
A la espiritualidad, no arribamos por metáforas.
Emprendemos, a partir de la realidad del hombre.
Es una respuesta natural que busca lo divino sin empeños particulares.
Emplear metáforas en la espiritualidad, aleja a Dios.
En cambio, en la religiosidad, las metáforas acercan a Jesús.
La espiritualidad no está nutrida con el mundo físico.
En la espiritualidad, no hay realidad oscura, hostil y confusa.
Es el hombre que demanda en sí mismo, luz, horizonte y esperanza.
Conecta al alma para vivir verdadera conexión.
Es vivencia individual e íntima, alimentada por fuerzas interior que ayudan a la unidad con Dios, tan parecida, a la unidad natural.
La soledad teológica ejercitada interiormente, permite alcanzar la unificación aspirada por el hombre en sentido genérico.
La prisa nunca tendrá inherencia, pues, será innecesaria a los fines, de vencer el tiempo y espacio para interpretar, ese mundo sobrenatural.
Comprender el interior, lleva al sentido de pertenencia.
Dicho sentido de pertenencia, facilita la transformación de sí mismo y coloca en perspectiva hacia la espiritualidad.
Al asumir crecimiento espiritual y personal, ningunas amenazas, harán cambiar al hombre comprometido fielmente a Dios.
Los resultados en la vida terrenal, pasan a experimentarse diferentes sin posibilidades de ser afectados por el inmediatismo y desconectar la valoración tenida con Dios.
Al conectar con la espiritualidad, renunciamos a las influencias del síndrome de las cuatro D: debilidad, desorientación, decepción y desesperanza.
Entonces, definitivamente estaremos cerca de Dios y la permanencia constituirá la mejor ruta a seguir.
¿Vives la espiritualidad?
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