Reflexiones de Cuarentena ¿Qué nos queda? La esperanza, el amor, la confianza

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Diario Digital Dominicano, por Fernando Buitrago, 29 de marzo 2020, Santo Domingo DN.-Estamos comenzando un camino largo, tortuoso, inseguro, de miedo. Tememos contagiarnos pues sabemos que tal vez sea el camino a la muerte pues, aunque la mortalidad del virus no es alta si es bien atendida, nadie quiere ser la estadística.

Las iglesias se vacían, pocos trabajan, todos en sus casas, colgados al Internet, rellenándonos de noticias falsas, remedios que no funcionan, adivinadores que siempre fallan e imbéciles tirando televisores por la ventana.

No sabemos hasta que fecha nos alcanzaran los ahorros o si los que deben atendernos llegarán a nosotros con la ayuda.

Cuando esto llegó… estábamos en política… aun quedan los desorientados que discuten que si morados, que si blancos, que si verdes… sin entender que el mundo ha hecho una pausa, el mundo está cerrado, no habrá procesiones, ni vacaciones en los ríos ni ricos viajando a Europa ni hoteleros haciendo su agosto con la Semana Santa.

Nada de lo que teníamos en mente, será, tampoco, obvio, habrá elecciones, justo cuando deberíamos votar estaremos comenzando a salir si no de la pandemia, del miedo… adiós por ahora a caravanas, marchas, discursos, lo único que salva a la humanidad y cada uno de nosotros es ser, por nosotros mismos, prisioneros en nuestras casas.

Sabemos que el Gobierno no ha hecho lo suficiente, debió ordenar que los cobros de casas se detuvieran, los cobros de electricidad, agua, basura, telefónicas, todo tipo de impuestos y servicios a pagar… el Gobierno debe cerrar, aun, las ciudades sin enfermos conocidos, para luego cerrar los municipios, las provincias y ganar la guerra al contagio. Pero es el gobierno que tenemos… le tocó esta crisis que nadie gobernando envidia.

No habrá remesas, New York está cerrado, no habrá turismo, Europa está cerrada, los aviones del mundo entero están en tierra, nadie entra, nadie sale, el mundo se detuvo y durará así… quién sabe… qée tiempo.

¿Qué nos queda?
La esperanza, el amor, la confianza.

De pronto, por más asombro, hay que pausar la política, hay que decirle a esos políticos desfasados que no donen con la cámara de frente, que nadie será Dios, ni Salvador, que no compartan nada, en tiempos de pandemia nada de eso existe, nada de eso suma, el figureo molesta, solo suma la solidaridad que se hace con el corazón en la mano y no con el selfie o noticia en un diario.

Hoy, todos somos hermanos, no importa si eres contrario, no importa si nunca te hablé, no importa si te adversé… hoy no queda más que tender la ayuda a quien lo necesite, estar listo para sacrificarse por el vecino, por el familiar, por el amigo, por el enemigo, mañana nos necesitamos todos incluso, para empatar la vida que nos quede, aunque nunca más será la misma.

Detengamos los mensajes de excesos de información, al final, pocos mortales saben que es una molécula y algunos ni saben donde tienen los pulmones, busquemos amor, paz, risa, compartir con amigos, videos, imágenes y filmes que alegren el corazón pues si antes el ser humano se entretenía con ficción hoy la realidad le supera.

Repudiemos los odiadores, los bocinas de un lado y del otro, los que se la pasan criticando a los que están tratando de hacer, desde la instituciones, algo… ya el pueblo se encargará en su momento de los malos gobernantes, de los malos funcionarios y de los malos políticos, sea del partido que sea… pues hoy, los partidos no existen, no existe política, solo nosotros.

Detengan un momento la vista, sáquenla de las redes que por desgracia se han acelerado, volviéndose canales para deprimirnos pues estamos viviendo momentos claves de este siglo…

Cambiemos de actitud, dejemos las ofensas, busquemos en el pesar, noticias positivas, noticias de ecología, esperanza, educación, enseñanza… quién sabe si aprovechar un curso en línea, o simplemente, ver musicales que alegren el corazón… y nos hagan sentir que aun somos humanos.

No sabemos que tiempo estemos enterrados en nosotros mismos, solo conectados al mundo por las redes, seamos las mejores personas posibles, por favor.