Cuando pensamos en que una persona pasa el tercio de su vida durmiendo, tal vez sería interesante conocer cuál es la mejor posición a adoptar mientras lo hacemos. Efectivamente, dormir de una cierta manera puede representar muchos beneficios para el organismo.
1) Mejora la digestión.
El estómago y el páncreas son los órganos que juegan un rol importante en la digestión y ambos están situados en el flanco izquierdo. De esta manera, cuando dormimos sobre ese lado, su posición natural se ve respetada y en consecuencia el buen funcionamiento está asegurado.
2) Asegura el buen funcionamiento del sistema linfático.
El sistema linfático está compuesto de distintos órganos como el bazo, las amígdalas y los vasos linfáticos dentro de los cuales circula la linfa. Esta última es un líquido transparente cuyo movimiento está garantizado por la contracción de los músculos, ya que no puede ser bombeada por el corazón al contrario de la sangre
3) Mejora la salud cardíaca.
Como bien sabemos, el corazón se sitúa en el lado izquierdo de nuestro organismo y al dormir sobre ese lado, facilitamos su funcionamiento. En efecto, el hecho de acostarnos sobre el lado izquierdo ayuda al corazón a bombear la sangre con mayor facilidad. Esto va a mejorar la circulación sanguínea y favorecer la irrigación de los diferentes órganos y tejidos del cuerpo.
Veamos algunos consejos:
– Intenta acostarte del lado izquierdo y apoyar una almohada en tu espalda. Esto impedirá que gires mientras duermes durante la noche.
– Intenta cambiar el lado de la cama. Es probable que quienes duermen en el lado derecho de la cama también orienten su cuerpo en el mismo sentido.
Algunos consejos para dormir mejor en la noche.
Para mejorar la calidad de sueño, es importante adoptar ciertos hábitos que te ayudarán a aprovechar las horas de un sueño reparador.
– Evita consumir estimulantes en la noche como son el trigo el café y elige mejor las tisanas relajantes como la manzanilla.
– No utilices dispositivos electrónicos portátiles o teléfonos celulares antes de dormir.
– Intenta una cena ligera con pocos hidratos de carbono y priorizando frutas y verduras.
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