Diario Digital Dominicano, 4 de septiembre 2023, Santo Domingo DN.-A lo largo de la vida, atravesamos duras experiencias que indiscutiblemente impactan.
Experiencias, desde quebrantos de salud, económicas, muertes, sentimentales, laborales, familiares, sociales, etc., y de una manera u otra, terminan marcando.
Difícilmente exista quien no sufra por consecuencias de los efectos conmovedores interiormente.
Al sentir conmoción, despierta renunciar al autismo espiritual.
Lamentablemente muchas personas necesitan de experiencias duras o traumáticas para buscar a Dios.
Otros, muy pocos, llegan en momentos de paz, armonía y prosperidad.
Todos demandamos conocer de Dios en determinado espacio de la vida y descubrir cómo aprender a manejar situaciones calamitosas.
Cuando suceden tales acontecimientos, pensamos que la vida ha sido injusta y perdemos hasta la confianza en Dios y nos distanciamos.
Al sentirnos así, revelamos, nunca hemos llevado vida consagrada.
Valorar la vida de injusta y desconfiar e ignorar a Dios, representa posición asumida por un creyente no sincero y debilitado internamente.
El autismo espiritual ofrece sentimientos de rebeldía y pone al hombre a vivir cobardemente.
El autista espiritual no distingue lo grande de la misericordia divina, tampoco, orienta la vida colmada de crecimiento en soledad teológica.
Renunciar al autismo espiritual, es empezar a vivir apartados de los males y merecer en la vida eterna, conectar con la divinidad.
Jamás permitamos que duras experiencias decidan tomar la vida y arruinarla.
Todo sucede para algo, por eso, no pierdas tiempo queriéndote preguntar, ¿por qué a mí?
Aunque sí debes entender, eres merecedor de vivir bajo la confianza de Dios y en el fragor del amor.
Requerimos aportar los primeros pasos, renunciando al autismo espiritual y ser constructores de templos, donde Dios bendiga y proteja nuestras vidas.
¿Entiendes que las duras experiencias enseñan por siempre?