Pór Claudia Fernández, SANTO DOMINGO.-La libertad de reunión, siempre que no sea para fines que atenten contra la seguridad del Estado, nunca ha sido asunto de sindicatos ni de colegios profesionales, es un mandato establecido en la Constitución de la República Dominicana.
Ante un asunto tan serio y perentorio como coartar y atar de pies y manos el periodismo serio y “disociador” diría yo, es una opinión muy particular, y no en sentido peyorativo, sino en el contexto real de una situación que afecta a miles de trabajadores de la prensa, el secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), José Beato, ¡qué bueno que no antepuso su primer nombre, licenciado!, se lava las manos como Pilatos.
Ante una convocatoria a marcha contra la, en un momento denominada “Ley Mordaza”, ahora vuelve la cara hacia atrás, o hacia un lado, y decide que si no le consultaron, nadie tiene derecho a protestar.
Al parecer se le olvida que cuando surgió el susodicho anteproyecto de ley, en 2022, hizo convocatorias en todo el país, para frenar esta entelequia que pretendía frenar de golpe y porrazo la libertad de prensa. Que no se le olvide que fui invitada como ¿panelista, oradora? A un conversatorio en Bonao, en el club de la Falconbridge. Lamentablemente para muchos yo tengo buena memoria.
Ahora resulta que, si no se consultó al Todopoderoso sindicato y a su mentor y guía, el Colegio Dominicano de Periodistas, no apoya una protesta válida, de quienes hacen un ejercicio serio y sin mácula del periodismo.
Mientras tanto, se promueven en las redes sociales, los “logros” del CDP y el SNTP, en manos, desde hace varias décadas de una corriente de advenedizos, que solo han sabido medrar a costa del sudor de los periodistas y los trabajadores que le apoyan en esa ardua labor.
Peor aún, hacen, ponen y disponen a su antojo de los “chelitos” que les da el Estado, por la colegiatura, y se dan la gran vida, en lugar de ayudar en la medida de lo posible a atemperar o por lo menos paliar, las miserias de tantos miembros que sufren un día a día estremecedor.
Tienen salarios en diferentes entidades gubernamentales, son profesores, catedráticos, suerte que no eméritos, sin haber trascendido nunca el campo del periodismo, pero como vivimos en el país de las maravillas, y no precisamente el de Alicia, y su creador Lewis Carroll, sino en el de las maravillas del SNTP y el CDP.
Antes de finalizar, una pregunta tonta, mientras algunos compañeros periodistas sucumben a enfermedades crónicas y agudas sin ayuda alguna de ese colegio que se da el bombo de muchas cosas, pero que no “mete la mano por nadie”.
¿Por qué, en lugar de utilizar las prebendas y las connivencias ocultas con el poder de turno y realizar viajes hacia ese mismo país en donde nace Alicia, la de las maravillas, no se utilizan esos recursos para poner un granito de arena para la salvaguarda del periodismo nacional y sus víctimas y mártires?
O, por lo menos para aprovisionar la famosa botica que se encuentra en la sede del CDP. ¡Ah la fachada de los gremios! El secretario general del SNTP se despacha en una nota de prensa, se atreve a reivindicar la labor “que como gremio con presencia pública que ha jugado roles importantes en la defensa de la libertad de expresión”, hace necesaria la aclaración de que no tiene nada que ver con la convocatoria.
La desvergüenza no tiene cara, ni límites, pero… como dijera el insigne hidalgo Don Quijote de La Mancha, “cosas veredes Sancho”, a su escudero Sancho Panza. Las mieles del poder ciegan y crean efectos especiales. Es todo y cuanto quería decir.