Diario Digital Dominicano, por Frank Gómez, 4 de agosto 2020, Santo Domingo DN.-Recientemente la Sociedad de Compositores Americana (ASCAP) irreverentemente le otorgó el premió compositor del año a Bad Bunny, dándole con eso, una estocada literalmente a los grandes y buenos compositores de América Latina, dejándolos mortalmente heridos.

Y de éste crimen a los buenos valores de la composición han querido culpar al joven promotor de vulgaridades en sus letras y comportamiento social; Bab Bunny, y yo salgo en defensa de éste señor.

¡El no es el culpable!, culpables, son los que dirigen y organizan esos premios que justificando la fama o popularidad de algunos «personajes modernos» a los que ellos les llaman «artistas» los coronan y los bautizan como los nuevos modelos de la nueva generación.

¡Culpables! por estimular la mediocridad el consumo de drogas, la irresponsabilidad sexual, el vandalismo, el no estudiar y ganarse el dinero de manera fácil.

Ellos, los poderosos de la industria musical, son los responsables de validar y promover esos anti valores con la justificación social de que eso es lo que la juventud quiere.

El arte de escribir buenas letras esta perdiendo la batalla ante los montruos de las grandes corporaciones del entretenimiento.

Y esa pandemia hace mucho tiempo viene creciendo de manera alarmante en el arte nacional e internacional.

El mensaje es claro y contundente; no importa la calidad ni los buenos acordes musicales lo importante es lograr fama, de las ventas de los discos, grandes conciertos, los derechos de autor, todo lo que genere «DINERO» y poder, en el espectáculo de la civilización de hoy.

La composición ésta de luto, y el arte popular de calidad de rodillas ante los verdugos, amo y señores de las industria de la música de hoy.

Todas las salas solemne del espectáculo del mundo siguen abriendo las puertas a Bad Bunny, el Rey de la Vulgaridad, como lo hicieron también los Premios Soberanos en el Teatro Nacional en República Dominicana, en nombre de los muchachos de hoy y de complacer a los poderosos del comercio de la música.