No importa, lo poderoso que crea ser.
No importa, la gran influencia social ejercida.
No importa, el posicionamiento de los bienes.
No importa, como escriba su nombre y apellidos.
No importa, el temor que irradie a lo largo de la vida.
No importa, la manera que acumulara riquezas.
No importa, la imagen social construida.
No importa, el afán de rodearse con grupos elitistas.
No importa, cambiar la integridad por dinero.
No importa, prefiriera gente como él y descuidar la familia.
No importa, practicara la perversidad.
No importa, irrespete las diversidades de criterios.
No importa, acuñara valores equivocados de moralidad.
No importa, confunda la manera de llamar a los miembros de la familia, dándole connotación de relación empresarial.
No importa, el súper ego.
No importa, los daños hechos a otros.
No importa, poseyera extensiones de terrenos.
No importa, dijera tener los más grandes centros financieros del país.
No importa, vanagloriarse con creerse un conquistador de mujeres y actor de terribles historias.
No importa, exhibiera disciplina para esconderse en ella.
No importa, cuantas mentes débiles regateara.
No importa, ofreciera hipócritamente amistad.
No importa, el tamaño de la fortuna, al final, no quedará más nada que rendirse a la vida.
El poder del hombre acaba.
Y ya está acabando con la vida.
Si importa, hoy decidir sanar y humildemente pedir perdón.
Al final, la muerte termina venciendo. Es solo asunto de tiempo.
BENDICIONES
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