Diario Digital Dominicano, por Jose Antonio Peñaz, 30 de marzo 2020, Santo Domingo DN.-Desde muchos años atrás, hemos opinado muchos ciudadanos del mundo, en el sentido de que la tercera guerra mundial se avecinaba, y que su causa lo sería la distribución o riquezas en aguas potables, razones supernumerarias las hay para pensar eso, no más con ver la destrucción del hombre de los espacios en que deben ser recogidos o transportados esos caudales enormes de agua separada de impurezas por la naturaleza, en un ciclo de circulación que va, desde la evaporación, hasta la condensación de los sus vapores; todo conlleva unos activos naturales, que son, los bosques y la orografía, también disminuidos por la mano del hombre, referente inmediato, el incendio de la Amazonia.

En estos tiempos, nos toca un diminuto enemigo, denominado Coronavirus, enemigo que por su oportunismo y secreto de sus estructuras, modus operandi y velocidad de contagio, se ha hecho más peligroso; empezó en la capital de una provincia de China, llamada Wuhan, desde donde, en semanas, ha impactado en la mayoría del mundo, creando una debacle de dimensiones sin precedentes, más con ribetes de largo alcance, a pesar de que han habido avances importantes en su combate, que empieza por el alegado inicio, que es la referida ciudad.

Para equiparar o graficar en imaginación, la existencia en cualquier calle o espacio fuera de control, no decimos que el virus esté en todas partes, no, pero nadie lo sabe con exactitud, tampoco que se transmita desde el aire libre, los medios de contactos, según los científicos, están definidos, pero para entender su peligrosidad, hacemos esta comparación: en las calles, en una balacera o guerra, si usted sale, aunque sea protegido, corre el riesgo de ser impactado, después de ser impactado, hay que ver el lugar del impacto, la condición del impactado y demás probabilidades; que van, desde la afección capital, hasta la más leve, pero impactado.

Por otro lado, en el escenario del Coronavirus, nadie sabe donde se puede encontrar, fuera de tu trinchera, que lo es tu casa y tu entorno, tenido bajo el control de los insumos y prácticas recomendadas; en la calle, como en una guerra, cualquiera es blanco fácil de impactar, por tanto, lo que prima es el protocolo de defensa; Conclusión; no se puede salir durante la cuarentena establecida, el negocio nuestro es que no nos toque, a ver si la humanidad se sale de esto, y nos dediquemos a reparar los daños posibles, óigase bien, el negocio es que no nos toque…