¿Cómo narrar lo inenarrable?

Por Diario Digital Dominicano
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Diario Digital Dominicano, Redacción New York, por Javier Fuentes, 4 de junio 2022, Nueva York.-En el primer capítulo de Apocalipsis en los versos del 17 al 18 Juan estuvo viviendo una experiencia mística tan poderosa que él la describió en el espíritu, de una manera tan extraordinaria y sobrenatural, que cayó desmayado, cómo muerto. Esto nos indica que no sabía ni podía narrar algo cómo que parecía inenarrable, hasta que alguien lo despertó, le dio fuerza y le indico cómo escribir. En ese momento él no tuvo ni la mínima idea de cómo hacerlo.

Algunas veces en nuestra experiencia de una conversación por lo que consideramos un hecho insólito, decimos que me dejó sin palabra, o no tengo palabra para describir lo que ha sucedido. Luego nos sobreponemos y hasta algo de más somos capaz de producir.

Así pues, podemos preguntar ¿a qué se refieren los místicos cuando hablan de “decir”? ¿Decir qué?

Creo que con ello se refieren a lo que podríamos llamar operaciones de caracterización. Y hagamos un ejercicio breve. En principio ni hombre ni animales tenían miedo el uno del otro teológicamente. Pero algo sucedió que ambos comenzaron a rechazarse.

La selección natural nos indica que desde el origen hubo una confrontación en que el uno quería sobrevivir por encima del otro. Esa mentalidad antagónica forma la familia, los clanes, las tribus, naciones y Estados. En un todo del Estado con sus instituciones, el «pacto social» es la garantía de que la especie humana se prolongue en el tiempo-espacio y por ello hay aparatos judiciales y represivo que en cualquier sistema mantienen un orden social que posibilita esa convivencia, aún obligada, en contra de nuestra mentalidad depredadora.

Pero al entender en términos de diferencias específicas, es decir, se nos aparece el mundo de las cosas, que son diferentes unas de otras, es decir, individuos. Cada una de ellas se distingue de las otras en términos de su característica específica, y cuando esta desaparece, lo hace también la cosa.

Llamaríamos cosa a la categoría institucional justicia. No puede ser posible que ahora no existan los elementos de pruebas suficientes ( ilícitos) para los responsables de la compra fraudulenta de los aviones Tucanos, los sobornos admitidos y sobrevaluaciones de Odebrecht y que un presidente no pueda ser enjuiciado por ser «hijo del astro sol», que los destacamentos sean Auschwitz y exfuncionarios devuelvan lo que les dé las ganas. Entonces habrá que hablar del mito de la justicia y lo que se tiene en mente como inefable.

La capacidad de producir y de inventar lo no existente la tiene nata el ser humano. Por más traumático que se pueda vivir una experiencia, puede que no tengamos la capacidad en la escritura para hacerlo a la forma tradicional, pero lo haremos, dado que tal experiencia, ella misma, no sugiere por lo vivido, la forma.

Se cambia el método tradicional o forma de enfocar el asunto traumatológico. Lo que se vio en Auschwitz es un espacio de hasta dónde llega la aberración de cierto ser humano. Poder ver descender fuego del cielo y arrasar una ciudad con una bomba atómica es una historia imposible de suceder y escribir. Todo esto crea una literatura nueva que se acomoda a nuestras expresiones como lenguaje.

Aquí puede surgir unas preguntas

¿Puede describirse todo lo visto y lo vivido?

¿Podemos dar el testimonio completo?

La respuesta sería no. No se puede por asunto de percepción y hasta de carácter moral o nuestro cerebro bloquea una escena muy traumática y espantosa.

Algunas veces ni nosotros mismos viviendo la experiencia no creemos que algo pueda ser tan siniestro y deshumanizado cómo los dos acontecimientos mencionados.

Cómo narramos que un joven de 18 o 21 años coge un rifle y mata a sus padres y luego va a un salón de clase y asesina a 20 personas. Para él todo esta bien y los que vivieron el momento lúgubre, todavía al año no pueden articular un párrafo.

La desilusión de la sociedad francesa escribió un capítulo llamado la «Comuna de París», que luego fue un referente para el origen del socialismo. No queremos que después del saqueo al Estado la frase del borrón y cuenta nueva sea el inefable que se recuerde de la justicia cómo historia de cómo narrar lo inenarrable.

Escribir sobre los horrores vividos cae dentro de lo inefable. Y el silencio cómo testigo taciturno de una rabia escondida que pueden explotar en arte o violencia.

Debemos aproximarnos a lo místico del lenguaje, de plantear su objetivo que este consiste en dar expresión a un conocimiento Es importante insistir en “querer hablar de lo que no se puede hablar”. ¿Cómo hablar, acaso, de lo inefable? ¿Y para qué hablar de ello? Este “decir” es una posible forma de dar expresión mediante el lenguaje, pero no la única.

EL AUTOR ES POLITOLOGO. RESIDE EN NUEVA YORK.


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