República Dominicana.-Un sistema de refrigeración conectado a Internet puede convertirse en la puerta de entrada de un ciberataque capaz de provocar pérdidas económicas, interrumpir operaciones y comprometer productos destinados al consumidor. Así lo evidencian recientes incidentes registrados en supermercados europeos, donde atacantes lograron modificar de forma remota las temperaturas de equipos de refrigeración, obligando a retirar y desechar alimentos.
Los ataques afectaron a distintas cadenas de supermercados y pusieron nuevamente sobre la mesa un riesgo que trasciende al sector minorista y a las fronteras europeas: la creciente dependencia de sistemas conectados para controlar procesos críticos dentro de las empresas.
En menos de un mes, el patrón se repitió y escaló. El 2 de noviembre, una segunda ola alcanzó supermercados de siete países europeos, entre ellos Bélgica, Suecia, Irlanda y Países Bajos. Esa misma noche, atacantes entraron a través de un proveedor de refrigeración a cámaras frías del banco de sangre de Francia y las programaron para pasar de unos −30 °C a 110 °C. Un técnico de guardia lo detectó a tiempo y no se perdió ninguna unidad de sangre.
Del otro lado del Atlántico, el Pentágono investiga como posible ciberataque las fallas de refrigeración en al menos seis comisariatos de bases militares de EE.UU. ocurridas en agosto. Ya no se trata solo de comida que se pierde: el mismo tipo de ataque puede poner en riesgo insumos médicos. Hasta la fecha nadie se adjudicó los ataques, por lo que se entiende como acciones de un sabotaje informático.
El motivo de fondo es simple, equipos conectados a internet, algunos sin actualizar o con la contraseña de fábrica, que nadie vigilaba como parte de la seguridad de la empresa. La pregunta para nuestra región es directa: si en Europa ocurrió, ¿Qué tan expuestas están las empresas e infraestructuras de América Latina?
Para ESETcompañía especializada en detección proactiva de amenazas, estos incidentes representan una advertencia relevante también para las empresas de Centroamérica y el Caribe, donde cada vez más procesos dependen de equipos conectados, sistemas de automatización y plataformas de monitoreo remoto.
El riesgo no se limita al sector de supermercados. Industrias como alimentos y bebidas, retail, manufactura, logística, distribución, salud e infraestructura dependen de sensores, cámaras, controladores, sistemas de refrigeración y otros dispositivos que, si están expuestos a Internet o mantienen vulnerabilidades sin corregir, pueden convertirse en puntos de entrada para los atacantes.
La situación cobra mayor relevancia ante las brechas de visibilidad que persisten en la región. De acuerdo con el reporte de Seguridad de ESET 2026, el 52,7% de las organizaciones latinoamericanas detectó intentos de ataque durante el último año, mientras que un 15,4% no puede confirmar si sufrió un incidente. Además, entre las empresas que no detectaron ataques, un 25,1% reconoce que estos podrían haber ocurrido sin ser identificados por falta de tecnología suficiente.
El mismo informe señala que la explotación de vulnerabilidades estuvo presente en el 29,2% de los incidentes reportados, reforzando la importancia de mantener actualizados y protegidos los sistemas que sostienen procesos críticos del negocio.
“La digitalización y la automatización generan eficiencia, pero también amplían la superficie que las empresas necesitan proteger. Tener visibilidad sobre los dispositivos conectados, corregir vulnerabilidades y monitorear comportamientos anómalos es clave para detectar un incidente antes de que termine afectando procesos físicos y la operación”, agrega Rodrigo Álvarez, especialista en seguridad de ESET Latinoamérica.
Siete medidas para proteger los sistemas de automatización y la cadena de suministro
Ante este escenario, ESET comparte una serie de recomendaciones preventivas para las organizaciones que utilizan equipos conectados, plataformas de monitoreo remoto o tecnologías de automatización en sus operaciones:
1. Identificar los dispositivos conectados. Mantener un inventario actualizado de sensores, cámaras, controladores, sistemas de refrigeración y otros equipos, así como conocer quién los administra y qué procesos dependen de ellos.
2. Reducir la exposición a Internet. Evitar que los sistemas críticos sean accesibles directamente desde redes públicas y utilizar mecanismos seguros para cualquier acceso remoto.
3. Gestionar vulnerabilidades y actualizaciones. Mantener actualizado el software y firmware de los dispositivos y prestar especial atención a aquellos que ya no reciben soporte.
4. Reforzar accesos y credenciales. Eliminar contraseñas predeterminadas, utilizar credenciales únicas y robustas, implementar autenticación multifactor cuando sea posible y revisar los permisos de proveedores externos.
5. Segmentar las redes. Separar los sistemas administrativos de los operativos para reducir la posibilidad de que una intrusión se propague hacia equipos que controlan procesos físicos.
6. Monitorear comportamientos anómalos. Supervisar accesos remotos, modificaciones de configuración y cambios inesperados en parámetros operativos.
7. Contar con planes de respuesta y continuidad. Definir cómo actuar ante una manipulación o interrupción de los sistemas, incluyendo respaldos de configuraciones, recuperación y coordinación con proveedores tecnológicos.
Los incidentes registrados en Europa evidencian que la ciberseguridad debe extenderse más allá de computadoras y servidores. Los sistemas de automatización, dispositivos conectados y accesos de terceros también pueden afectar directamente la operación de una empresa si son comprometidos.
Para ESET, proteger estos entornos requiere combinar gestión de vulnerabilidades, controles de acceso, segmentación, monitoreo y capacidad de respuesta. Más que una responsabilidad exclusiva del área de TI, se trata de una decisión estratégica para resguardar la continuidad del negocio, la rentabilidad y la confianza de clientes y socios.