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Candidatura de Leonel Fernández sería la única garantía de unidad para el PLD

Diario Digital Dominicano, por Johnny Arrendel, 17 de septiembre, 2018, Santo Domingo DN.-Ciertamente, si al presidente Danilo Medina le atrapa eventualmente la idea de impulsar una reforma constitucional que le habilite para ser nueva vez candidato a la Presidencia de la República para 2020, ese proyecto se haría realidad.

En tal sentido, se daría tal como lo expresaba el amigo Felipe Romero, periodista del entorno danilista, quien consideraba que la mayoría parlamentaria contraria a la eliminación del Artículo transitorio que impide a Medina volver a postularse es altamente maleable.

Y también hay formas de influir, con el poder en las manos, sobre el liderazgo político de oposición, a fin de reducir los niveles de resistencia frente a la potencial reforma de la Carta Magna.

Lo que no sería cuantificable desde oficialismo en la magnitud del sismo que conllevaría la reelección, cuya intensidad fracturaría al propio sector danilista.

De entrada, partiría en dos la estructura del Partido de la Liberación Dominicana, con clara y evidenciada ganancia para los leonelistas, que de esa manera capitalizarían en un solo sendero todo el descontento que se acumula en las filas.

El disgusto generalizado entre las bases moradas radica en que en lo que va de gestión de Danilo, se ha ampliado la brecha gobierno-partido, hasta el punto que ya la jerarquía peledeísta no incide prácticamente en nada en los estamentos oficiales, sobre todo en materia de empleos.

Se ha llegado a un punto de que cuando un peledeista empleado del Estado es cancelado o recibe maltratos en su centro de trabajo, ni siquiera se preocupar por comunicar la situación a la cúpula partidaria, ya existe la convicción de que ese paso es inútil.

Naturalmente, esa realidad se ha entronizado por la practica recurrente de funcionarios, tanto de la presente gestión, como de la anterior de Leonel Fernández, de dar prioridad a sus alegatos, sobre todo familiares, a la hora de colocar personal en los principales mandos medios de la administración publica.

Como decimos, ese vicio viene desde hace tiempo, pero aun así, la condición de miembro del partido oficial prevalia a los militantes de alguna consideración.

Pero he aquí que el danilismo ha anulado toda incidencia peledeísta en los estamentos gubernamentales, sobre la base de dar prioridad a sus colaboradores que provienen de la llamada “sociedad civil”.

Cadas funcionario que ha sido nombrado sobre la base de su labor y nombradía en la vida nacional, lo primero que proclama en no tener compromisos partidarios, y en consecuencia desconocen la trayectoria y jerarquía política de cualquier peledeísta que encuentren en la nomina.

Para empeorar las cosas, Danilo medina no cuenta como jefe del Estado con la colaboración de un ministro paciego que reúna el perfil y visión que èl mismo desplegaba cuando fue secretario y posteriormente ministro de la Presidencia junto al entonces mandatario Leonel Fernández.

En esos tiempos, todo peledeísta servidor del Estado tenia a comunicación con Danilo como alternativa efectiva ante cualquier situación de inconformidad que enfrentara en su centro laboral.

Ahora, una gran proporción de incumbentes, se manejan desde esos puestos como si las entidades puestas a su cargo les pertenecieran, imponen criterios pesolistas en su administración y llegan al extremo de dejar sin funciones a los colaboradores que no son de su entrono personal o político.

Danilo no anda con el PLD Puede que el concepto de Danilo Medina como jefe del Estado sea diferente este sentido, pero lo cierto es que nunca nombró a un funcionario del más alto nivel que fungiera como enlace entre el gobierno y el partido.

En contraste, a su llegada al poder en 1996, Leonel Fernández designo a esos fines a dirigentes de gran arraigo en el peledeismo, entre los que sobresalen José Joaquín Bidó Medina y Lidio Cadet. El primero como titular de la Comisión de empleo y el segundo Secretario de Estado sin Cartera encargado de las relaciones con el partido oficial.

Medina no ha visitado nunca la Casa Nacional del PLD, como si lo hacía Juan Bosch, quien tenia su oficina política en la avenida Cesar Nicolás Penson, pero que incluso iba de cuando vez a la casona de la calle Cervantes cuando estaba retirado y ostentaba la condición de presidente ad.vitam del partido.

Leonel también, como presidente de la República, visitaba en ocasiones la sede del PLD.

En cambio, el presidente medina solo estuvo allí cuando ganó por primera vez las elecciones presidenciales, la noche del 20 de mayo de 2012, pero en las siguientes de 2026, los peledeistas institucionales se quedaron esperándolo, pues fue a celebrar solo con los de su grupo en su comando de campaña de la avenida Sarasota.

Se nota , además, que en las Visitas Sorpresa, su principal acción de gobierno, el presidente medina nunca se hace acompañar de dirigentes peledeísta de arraigo nacional, y mucho menos de los las localidades que toca, y por lo tanto, nunca les hace participes de las medidas a implementar.

La suerte está echada Como hemos dicho, la decisión de lanzarse a la carrera reeleccionista, depende del mismo Danilo Medina, pero acogerse a esa vía también determinaría el crack en las filas del peledeísmo

Y es que la condición de líder político de un partido importante depende fundamentalmente que el personaje dado constituya en si mismo una promesa de poder.

Es l diferencia con respecto a 2016, en lo que Medina articula un eventual lanzamiento de sus aspiraciones a quedarse en el poder, el espacio de canal de las aspiraciones de movilidad social entre los peledeístas lo llena Leonel Fernández.

Y es que en primer lugar, Leonel ya ha expresado claramente que aspira y no tiene impedimento constitucional para hacer. Es una figura que ha sido presidente tres veces y por tanto ha impulsado el progreso social y político de muchos sectores.

Es decir, que Danilo medina tiene el poder, sabe usarlo y esto le darà siempre posibilidades de maniobrar políticamente para permanecer, colocar a uno de sus adláteres o negociar con otro aspirante de dentro o fuera del PLD.

Incluso, se habla de aprestos para construir una “nueva mayoría”, basada en una reunificación de Hipólito Mejia y miguel Vargas Maldonado en la franquicia del Partido Revolucionario Dominicano, impulsada desde el poder.

Naturalmente, un proyecto así tendría el baldón de la falta de credibilidad y confianza que emana desde ambas figuras hacia la población.

Mientras tanto, el equipo mediático danilista, integrado entre otros por Julio Cury, mas comunicador e influencer que abogado, procura a toda costa mantener el tema de la reelección en la palestra.

PLD unido? Aunque las diferencias entre Danilo Medina y Leonel Fernandez se han acentuado y está claro que el sector del expresidente no aceptaría endosar una repostulación del primero bajo ninguna circunstancia, es posible armonizar una convivencia a partir del proceso electoral de 2020.

Se descarta desde ya que cualquier otro aspirante dentro del PLD, que no sea Danilo, pueda siquiera pretender disputarle la candidatura presidencial a Fernández.

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