Luis Abinader atrapado entre la mentira y la posverdad

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Diario Digital Dominicano, por Alejandro Solano, 2 de julio 2020, Santo Domingo DN.-Está a punto de llegar el día de las elecciones y hay decenas de miles de dominicanos que todavía no saben por quién votar para Presidente de la República. Es posible que algunos se dejen confundir por la propaganda maliciosa, que es lo mismo que decir publicidad engañosa. Otros, en cambio, reflexionan sobre la conducta observable de los dos candidatos punteros y antes de entrar en la caseta de votación toman la decisión conveniente.

Algunos amigos me han preguntado por qué yo voy a votar por el PRD. En realidad, lo que quieren saber es por qué no voto por Luis Abinader.

Mi respuesta es que el candidato del PRM no ha podido explicar cómo resolvería, en caso de ganar la Presidencia de la República, situaciones en las que tiene conflicto de intereses. Uno de esos dilemas reside en el hecho de que el Estado tiene varias universidades públicas, entre ellas la Universidad Autónoma de Santo Domingo, y Luis Abinader tiene una universidad privada. A esa circunstancia se agrega el hecho de que su candidata a vicepresidente tiene vínculo con otra universidad privada.

Otra situación que ese candidato no ha querido explicar es si va a derogar el decreto mediante el cual el Gobierno rescató la parte del parque nacional de Azua donde el señor Abinader tiene una fábrica de cemento que se llama Cemento Santo Domingo.

Tampoco ha podido explicar por qué se enfurece cuando se refiere al Gobierno que preside el licenciado Danilo Medina. No ha dicho si es por ese conflicto de intereses solamente o si esa tirria tiene que ver también con que el Presidente recuperó las tierras de la Bahía de la Águilas y renegoció el contrato leonino con la Barrick Gold para que el pueblo dominicano reciba el 67 % de la producción de la mina de oro de Cotuí, en vez del 3% que recibía antes.

Luis Abinader no se ha disculpado después que afirmó en abril que el Gobierno se estaba robando el dinero del pueblo al comprar mascarillas más caras que como se compraban en febrero. Todo el mundo sabe que en plena pandemia hubo un incremento exponencial de los precios de esos artículos en todos los países. El único que no lo sabe es el candidato del PRM.

Resulta difícil votar por un candidato presidencial que, cuando el coronavirus comenzaba a hacer estragos en nuestro país, decía que eso era un invento político del Gobierno, y su gente organizaba actividades sociales como la boda de Punta Cana y reuniones políticas en todo el país con aglomeración de mucha gente sin protección, porque según ellos ese virus no existía.

¿Y cómo vota uno por un aspirante a la Presidencia que les ordena a sus diputados que voten en contra de la declaratoria de emergencia sabiendo que el virus ha estado dañando la salud de la gente y quebrando vidas?

Luis Abinader tiene derecho de aspirar a ser Presidente y mis amigos tienen derecho a votar por él, pero sé que para ellos yo no tengo derecho a decidir lo que yo quiera con mi voto. Yo moriré siendo demócrata, pero no me hago ilusiones con la idea de que ellos lo sean. Ese candidato cree tan poco en la vida democrática, que hace cuatro años perdió unas elecciones presidenciales y todavía no ha felicitado al que las ganó 62 a 35, casi con el doble de los votos.

La convivencia democrática carece de valor para el señor Abinder, como lo demostró cuando acompañó a una turba que asaltó una reunión del Comité Ejecutivo del PRD en su Casa Nacional, con armas de fuego de todos los calibres. Los integrantes de esa horda salvaje rompieron las doscientas sillas blancas, se llevaron varias propiedades de ese partido, las carteras de la mayoría de las mujeres que estaban en la reunión, varias armas de fuego y una caja fuerte con dinero, y no produjeron una masacre porque Miguel Vargas les ordenó a los perredeístas que no dispararan.

Uno se pregunta, ¿qué buscaba Luis Abinader en ese acto criminal? ¿Cómo puede un señor así ser el guardián de la convivencia democrática? ¿Se puede votar por un señor que quiere ganar a la mala, que asegura que no acepta otro resultado que no sea el dicen algunas encuestas?

Para mí es incorrecto que un candidato levante una calumnia como aquella de que el Gobierno hizo el daño del 14 de febrero por la noche y comunique eso a toda la población sabiendo que es mentira. Nadie me puede convencer de que es política o de que es plausible adjudicarle la culpa de un crimen a alguien que no lo ha cometido. Llevar gente a la Plaza de la Bandera y poner a los ciudadanos a producir cacerolazos en contra de alguien que no es culpable es simplemente una práctica delincuencial.

No puedo apoyar a un candidato que confunde el error con la verdad y se enreda entre lo cierto, la posverdad y la mentira. Para Luis Abinader no hay problema en repetir durante dos meses que tenía 40 mil pruebas para donarlas, a sabiendas de que eso no era verdad. Yo no quiero un presidente que inaugure una carpa diciendo que es un hospital, y que, consciente de que la carpa solo tiene 20 camas, diga que son doscientas. Sería penoso que el país votara por un candidato desorientado que les dona medicamentos vencidos a los pobres.

No quiero que me inviten a votar por un aspirante a Presidente que presenta como candidatos a regidores, diputados y senadores a individuos como la que ganó el cargo de vicealcaldesa de Barahona, que nunca podrá tomar posesión, el que perdió la alcaldía de La Laguna, de Azua, el regidor y la candidata a diputada de La Vega y otros treinta relacionados con las drogas y el lavado de activos a quienes Estados Unidos les ha quitado la visa y saldrán a relucir en los próximos días.

A propósito de Yamil Abreu, pedido en extradición por Estados Unidos de Norteamérica, Luis Abinader se toma una foto con ese señor, el presidente del PRM se reúne con él y el jefe de campaña de ese partido filma un video pidiéndoles a los electores que lo elijan porque ese es el candidato del cambio, y después todos salen alegando ignorancia.

Cuando le explotó en los pies la bomba de Yamil, el candidato se enfermó de Covid 19, presentó un certificado de que se hizo la prueba en el laboratorio Referencia y, como se descubrió que era falso, presentó otro del laboratorio Patria Rivas, pero con tan mala suerte que en Patria Rivas no había pruebas PCR el día que supuestamente dio positivo. Los humanos pueden sanarse de esa enfermedad a los 14 días, pero Abinader, el extraterrestre, se sanó en siete días.

No puedo votar por el señor Luis Abinader porque él es como un niño que no distingue entre la mentira y la verdad ni ve la diferencia entre lo malo y lo bueno. Los pueblos tienen los gobernantes que se merecen, y por eso el dominicano, que se sabe merecedor de un presidente con equilibrio, sin odio y sin apego a lo falso, sabrá en qué casilla de la boleta electoral encontrará el candidato que conviene.