Un Necesario Devocional Bíblico

Por Diario Digital Dominicano
Compartir

Por Javier Fuentes.-Al leer el Antiguo Testamento sobre el origen de la creación y compararla con los distintos ciclos de tiempos de la edad de la tierra, planetas y estrellas según estudios científicos, puede que lleguen a nuestra mente profundas inquietudes (me inscribo en  la corriente teológica que habla de una tierra adulta desde el principio), que solo se resolverán creyendo que la palabra de Dios es inerrante: nada en ella es falso.

Por tanto partiendo de la belleza que se contempla de una forma u otra en el firmamento, en las variedades de especies, en montañas, ríos y mares, en la composición de cada cuerpo y seres vivos; podemos hacer la analítica certera que Dios lo creó todo bueno.

“Dios miró todo lo que había hecho, y consideró que era muy bueno. Y vino la noche, y llegó la mañana: ése fue el sexto día” .(Gen. 1:31).

Este versículo nos informa que el Poderoso Dios con el estruendo de su Palabra lo “creó todo y muy bueno en  sobremanera”, dado que en él no hay maldad y esta lleno de santidad.

Ahora bien esta porción bíblica nos sigue hablando; que el mismo Dios había creado un hábitat con todas las condiciones para que los seres humanos, animales, plantas y otros organismos vivos se desarrollarán  agradablemente dadas las reacciones químicas y físicas, etc……

No hay nada primigeniamente malo o fuera del orden previsto por Jehova.

De ahí es que el Apostol Pablo dice: “Todo lo que Dios ha creado es bueno, y nada es despreciable si se recibe con acción de gracias, porque la palabra de Dios y la oración lo santifican”. (1-Timoteo 4:4-5.)

Pablo indudablemente hace referencia con este versículo a la mayordomía en génesis.

Entendiendo que el Señor es Santo no podía hacer algo fuera de su Santidad.

“Santo, santo, santo, es el Señor Dios Todopoderoso, él que era, él que es, y él que ha de venir”.

Es bueno explicar que en griego (bíblico) antiguo no existe el término “Santísimo”; es por ello que al decir tres veces que Dios es “Santo”, “Santo”, “Santo”; su equivalencia sería “Santísimo”. (Apoc. 4:8 e Isaías 6:3). Siendo este uno de sus grandes atributos.

El problema es que si hacemos distintas comparaciones entre lo que nos dice la Biblia y lo que vemos hoy, pero también en cómo vivimos, tiene una explicación: la caída espiritual que desfigura el panorama material.

Es por la Santa Biblia que  entendemos que esa caída espiritual y el deterioro del hábitat, caminan juntos, y   la esperanza la tenemos en la infalibilidad de la palabra divina que nos consuela al decirnos que esto no será por siempre y todo volverá a ser como al principio.

Y tiene que ser así, que la soberanía celestial de Cristo

intervenga, porque de lo contrario, este hombre racional y científico lleno de grandes conocimientos tiene la deshonra  de arrodillarse y reverenciar una serpiente, una imagen de cobre, de yeso o de madera, una vaca, un puma, un águila, una tumba: “varón del cementerio” y, les hacen peticiones a las estrellas.

¡¡Que vergüenza!!

El apóstol Pablo describe esta abominación muy bien en la epístola a los romanos: “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.

Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles».

(Rom 1:21-23).

A pesar del hombre hacer grandes descubrimientos e inventos tecnológicos, cada día, los mismos son a expensa de su degradación espiritual y la del planeta.

Teniendo en cuenta lo que anuncia la Biblia por los profetas Isaías; 700 a.C y Juan; 93 d.C., debemos creer que la tierra será restaurada.

 “La justicia será el cinto de sus lomos y la fidelidad el ceñidor de su cintura. El lobo vivirá con el cordero, el leopardo se echará con el cabrito, y juntos andarán el ternero y el cachorro de león, y un niño pequeño los guiará. La vaca pastará con la osa, sus crías se echarán juntas, y el león comerá paja como el buey. Jugará el niño de pecho junto a la cueva de la cobra, y el recién destetado meterá la mano en el nido de la víbora. No harán ningún daño ni estrago en todo mi monte santo, porque rebosará la tierra con el conocimiento del Señor como rebosa el mar con las aguas». (NVI.Isaías 11:5-9).

La otra referencia es lo que dice Juan: “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. (RV60. Apoc.21:1).

Debemos puntualizar que  las especies para seguir viviendo requerirán que sea sanada la tierra y en lo espiritual el hombre.

Al inquirir en las profundidades bíblicas discernimos que el problema no esta en lo que Dios hizo, sino en la forma en que lo manejó en su dominio del libre albedrío el ser humano.

Por tanto, entendida esta parte, un necesario devocional bíblico está expuesto y, dadas las consecuencias de lo que vivimos, todo debe y tiene que ser restaurado, tal como él lo creó, muy bueno desde el principio.


Compartir

Contenido relacionado