Iván Duque es elegido presidente de Colombia con el 54% de los votos

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Diario Digital Dominicano, por Carmen Esquivel, 17 de junio, 2018, Bogotá, Colombia.– Iván Duque es el nuevo presidente de Colombia. El candidato del partido conservador Centro Democrático del expresidente Álvaro Uribe gobernará el país durante los próximos cuatro años, cumpliendo los pronósticos de las encuestas y convirtiéndose en el segundo líder más joven en la historia del país con 41 años.

Según la Registraduría Nacional del Estado Civil, Duque obtiene una votación sin precedentes en el país de 10.204.164 votos, equivalentes al 53,97 %, mientras que Gustavo Petro, del movimiento Colombia Humana, recibe 7.906.479 sufragios ( 41,81 %).

“Hoy vengo a ratificar un anhelo y es que Colombia pueda ser gobernada por una nueva generación que quiere unir a los ciudadanos”, declaraba el ganador después de acudir a las urnas esta mañana en la capital, Bogotá.

Ha sido una jornada histórica: por primera vez en más de medio siglo la contienda política en Colombia se ha desarrollado con las ideas y la palabra pero sin violencia, como ya sucedió en las elecciones legislativas de marzo y en la primera vuelta de las presidenciales el pasado 27 de mayo.

La firma de la paz con la guerrilla de las FARC a finales de 2016 dio comienzo a una nueva era en el país. También ha dado paso a un fenómeno que no se conocía en Colombia: la polarización de la sociedad entre izquierda y derecha.

“Hemos hecho una campaña de soluciones y no de agresiones, de positivismo, de energía, de alegría, pensando en el futuro. Hemos hecho todo lo que humanamente se puede hacer en una campaña para ganar”, ha dicho Duque.

El Mundial de Rusia y la abstención
La clave estará en la participación en un país tradicionalmente abstencionista. En primera vuelta se registró un récord con casi 20 millones de votantes, un 53.38% de los 36.8 millones del censo electoral.

Los analistas coinciden en que una cifra alta favorecería a Petro, que es quien podría aglutinar a los indecisos y a una parte de los 4.6 millones de ciudadanos que apoyaron en primera vuelta al candidato del centro, Sergio Fajardo.

El favorito de la izquierda se ha encontrado con un enemigo inesperado este domingo: el Mundial de fútbol de Rusia, que se sigue en Colombia como un acontecimiento nacional. Pese a que no jugaba la selección colombiana, los partidos del día han podido motivar a muchos a no salir de casa.

El propio presidente Juan Manuel Santos se ha referido al tema. “Salgan a votar temprano y así puedan expresar su decisión democrática y seguir disfrutando el Mundial”.

“Si gana México contra Alemania es porque va a ganar Petro en Colombia”, ha comentado el candidato apuntándose a la fiebre futbolera. En su electorado juegan un papel esencial los jóvenes y los sectores que jamás antes habían votado por descreimiento con la política. Su discurso contra el establishment ha motivado a esta gente que empieza a creer en una transformación que expulse a las élites del poder.

Los seguidores de Iván Duque representan la otra cara de la moneda: son los empresarios, las clases altas, los terratenientes y, en definitiva, todos los que quieren mantener el status quo en Colombia. Su partido es el Centro Democrático que lidera el expresidente Álvaro Uribe.

Esa división radical de la ciudadanía entre dos opciones se escenifica en la capital, Bogotá, de una forma nítida. La división de las ciudades colombianas en estratos (de uno a seis, el más alto es el de más poder adquisitivo) recalca y perpetúa esas diferencias sociales.

En un recorrido este domingo desde el centro hasta los barrios del norte comprobamos cómo se reparten los votantes de forma geográfica. María Graciela, Ingrid y Valentina, todas de la misma familia, representan las tres generaciones que están llamadas a votar. “Tengo una hija de 18 años y un bebé de cuatro, imagínese usted. El futuro es de los jóvenes y Petro es el único que les ofrece una salida para sacarles de las tentaciones de la droga y la delincuencia”, dice la mamá.

Han venido a votar juntas andando desde San Cristóbal, uno de esos lugares que se ven más allá del Palacio Nariño presidencial, lucecitas en la lejanía que los del norte jamás visitan. Estamos en el casco histórico, en la localidad de Santa Fe, frente al antiguo palacio de la gobernación que hoy funciona como colegio electoral. El edificio ofrece una metáfora de esta zona de la ciudad: todavía conserva la majestuosidad de otra época, pero está viejo y las paredes lucen sucias por los grafitis.

Según avanzamos en taxi hacia el otro extremo de la ciudad, dejamos atrás barrios bohemios donde se ha ido asentando una población joven y liberal. En Chapinero hace tres semanas colgaban de las casas carteles de apoyo a Sergio Fajardo y Humberto De La Calle, el negociador del Gobierno en La Habana con la guerrilla. Hoy no se ve nada, si acaso algún cartel aislado a favor de Petro.

Cuando llegamos a la Zona T, un área comercial en el norte rodeada de agradables zonas verdes como el Parque de la 93 y de lujosos edificios residenciales protegidos por alambradas y cámaras de seguridad, el paisaje cambia de forma radical.

Un grupo de señoras asegura que votará por Duque porque “Petro es peligroso y quiere convertirnos en la nueva Venezuela”. Víctor Hugo va de la mano de su hija pequeña y también apoyará al uribista pues “va a estabilizar la economía y a atraer la inversión de fuera”. La pequeña corea junto a su papá: “¡Uribe presidente!”. Muchos eligen a Duque con la idea de que así favorecen al líder de su partido.

Aunque esta división en la capital y otros núcleos urbanos es real, los apoyos del uribismo se extienden (y ahí radica su fuerza) a algunos sectores populares que tienen miedo a la incertidumbre que representa Petro. “Duque es garantía para que Colombia no caiga en el destructivo socialismo”, decía este domingo Uribe, consciente de que ese mensaje del miedo resta votos a su rival.

Un país dividido
La polarización geográfica en Colombia no sólo existe en Bogotá. La primera vuelta dejó un mapa electoral profundamente dividido: Duque ganó en 23 de los 32 departamentos de Colombia, haciéndose con el control del interior, mientras que Petro alcanzó buenos resultados en los márgenes del país (las dos costas del Caribe y el Pacífico y en Vaupés, en la región de la amazonia). El progresista aspira a dominar en las grandes ciudades (Bogotá y Cali, entre otros) donde arrasó Fajardo.

Hace unos días comprobamos en Mesetas que los campesinos de esta región que sufrieron la guerra tienen miedo a que la violencia vuelva si gana Iván Duque. En esta zona selvática y montañosa del interior que fue el fortín de las FARC asistimos a una escena inédita: antiguos miembros de la guerrilla charlaban de forma amistosa con soldados, policías y campesinos en una biblioteca pública situada junto a los campamentos donde los guerrilleros desmovilizados se están incorporando a la sociedad.