Algunos presidenciables en el PLD

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Diario Digital Dominicano, por Daniel Cruz, 22 de junio, 2018, Santo Domingo DN.-En momento en que la campaña por la candidatura presidencial estaba a lo interno del Partido de la Liberación Dominicana en sus buenas me encontré con un colega en uno de los negocios de la avenida Independencia.

Era inicio de 2015 o semanas finales de 2014. De inmediato me disparó a quemarropa: “Qué bueno que nos vemos, Daniel. Necesitaba verte para proponerte que te integre al equipo de prensa de la candidatura de Francisco Javier García. Necesitamos gente como tú”.

Palabras más, palabra menos, expreso la idea comunicada por el colega, cuyo nombre no digo por delicadeza.

El que sí diré es del colega que lo acompañaba: Abinader Fortunato, quien sabía mi posición sobre la campaña interna del PLD porque conversábamos frecuentemente al respecto.

Dejé que el colega se expresara y cuando terminó le dije sin rodeo que agradecía pensara en mí aunque fuera para ese asunto, pero que yo no podía aceptar porque no consideraba seria la candidatura de Francisco Javier.

Como era consciente de que lo que acaba de decir podría prestarse a confusión, me sentí en el deber de explicar —repito, lo que ya el otro colega, Abinader, sabía de sobra—.

Dije que lo expresado no significaba que dudara de la seriedad de Francisco Javier, sino de su precandidatura, de la misma manera que dudaba de la seriedad de las demás precandidaturas, con excepción de la de Reinaldo Pared Pérez, por lo siguiente: Francisco Javier no terminaría el proceso electoral interno.

Y fui más lejos, pues dije: Solo Reinaldo quizás termine el proceso, y lo hará porque está ilusionado con que las fuerzas de Danilo Medina le apoyen, si este no intenta la repostulación.

Lo que siguió a partir de ese momento fue la expresión de unas reflexiones, que también le había expresado en varias ocasiones al amigo Abinader Fortunato, sobre las virtudes de Francisco Javier y el futuro que le veía, si sabía administrarse.

Como me lo he propuesto siempre, en esa ocasión hablaba con sinceridad. Decía lo que creía.

Ya desde meses antes de la conversación que comparto con los lectores de estas líneas, había llegado a la conclusión de que el proceso interno estaba definido a favor de Leonel Fernández, cuya candidatura solo se vería malograda si se le atravesaba en su camino —era la expresión que utilizaba— el presidente Danilo Medina, como finalmente aconteció.

Algunos se preguntarán ¿por qué mi dureza con los nuevos rostros presidenciables? Simple: no creo en que un candidato presidencial digno de ser tomado en cuenta se improvise de un día para otro. Tampoco creo, como lo dije en el trabajo anterior, que en estos momentos se pueda armar una candidatura desde un ministerio.

En ese sentido, opinaba en 2015 que Francisco Javier, Domínguez Brito, Radhamés Segura, Temístocles Montás y el propio Reinaldo Pared Pérez estaban cometiendo el error de considerar que podían convertirse en presidenciables en ese proceso sin hacer su tarea a tiempo.

Estaban apostando a que Leonel Fernández y Danilo Medina les dejaran el escenario libre, y algunos hasta a que lo señalaran.

La historia ha demostrado que esto no funciona así.

Ahora, tres años después, se repite la historia con estos precandidatos, con el agravante de que algunos son reincidentes en el error.